Cosmética gourmet: ¿estamos ante una nueva era de la belleza gastronómica?

Cosmética gourmet: ¿estamos ante una nueva era de la belleza gastronómica?

Del gloss sabor pepinillo a perfumes de croissant. La tendencia convierte ingredientes y aromas de la cocina en los productos beauty más virales.
Gloss con sabor a pepinillos ejemplo de la nueva cosmética gourmet
cosmética gourmet
Viernes, Marzo 13, 2026 - 12:00

De la despensa al neceser. Así ha pasado la gastronomía a conquistar la cosmética, en un panorama que se torna cada vez más adicto a los sabores (y olores) de la comida. 

El último ejemplo que ha despertado curiosidad –y algo de incredulidad– es el nuevo gloss con sabor a pepinillo Big Dill lanzado por e.l.f. Cosmetics. 

Y es que ya no solo se emplean la almendra  o los cítricos como productos naturales base para ello, sino especias o incluso postres….¿Asistimos entonces a una era regida por la cosmética gourmet?

El universo de la cosmética gourmet: Belleza, placer y marketing

La idea no es nueva. Los remedios caseros de belleza –desde las mascarillas de aguacate hasta los exfoliantes de azúcar– forman parte de la tradición popular. Pero no hablamos precisamente de este modelo que aprovecha cualidades naturales, sino de una estética que busca sobre todo placer sensorial.

Detrás de esta mezcla entre cocina y cosmética hay dos puntos fuertes. Por un lado, la búsqueda de fórmulas más naturales y sostenibles. Por otro, la relación directa entre aromas gastronómicosexperiencias emocionales muy potentes. 

Por ejemplo, el olor a chocolate, a frutas maduras o a pan recién horneado conecta directamente con recuerdos y sensaciones de bienestar. La apuesta desde el marketing no se ha hecho esperar. De manera que el vínculo emocional se utilice como un elemento clave para la eficacia del producto que se potencia con las redes sociales, porque, claro, ¿a quién no llamaría la curiosidad un gloss con sabor a pepinillo o un perfume de croissant?

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De KFC a Joan Roca: Los productos de belleza más extravagantes inspirados en la cocina.

La más reciente novedad, es un bálsamo labial con sabor a pepinillo bajo el nombre Big Dill, lanzado por e.l.f. Cosmetics. Se trata de un gloss que presenta los ingredientes tradicionales para este tipo de producto: manteca de karité, manteca de mango, manteca de cacao y ácido hialurónico. De ahí que en este caso el pepinillo solo aporta aroma, para atraer a los amantes de los pickles.

Pero el gloss sabor pepinillo no es el único experimento curioso que ha mezclado gastronomía y cosmética. De hecho, algunas propuestas se han vuelto virales precisamente por su extravagancia. Algunos ejemplos son:

  • La línea de perfumes creada por el triestrellado chef español Joan Roca, del restaurante El Celler de Can Roca, inspirada en los aromas de sus postres. Fragancias que evocan notas de cacao, caramelo tostado o frutas caramelizadas, transformando experiencias culinarias en perfumes.
  • En un registro más popular, la cadena alemana Lidl sorprendió en Navidad con Eau de Croissant, un perfume que recrea el aroma a mantequilla y masa recién horneada. 
  • Esmalte de uñas con sabor a pollo frito lanzado por la cadena estadounidense KFC. 
  • Love Frequency de Charlotte Tilbury cuya fragancia principal es la pimienta rosa 

La tendencia también aparece en la perfumería de lujo. Firmas internacionales han experimentado con fragancias que toman como base ingredientes culinarios intensos como la trufa, el caviar o incluso el pan tostado. 

Aunque algunos lanzamientos parecen más cercanos a una estrategia de marketing que a una revolución cosmética, lo cierto es que el fenómeno sigue creciendo, como un nuevo laboratorio de inspiración que tiene casi todas las papeletas para el éxito aseguradas.  

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