Granada: la ruta para comer bien a los pies de la Alhambra
Hay dos cosas que se dicen sí o sí de Granada: la Alhambra… y lo bien que se come. La gastronomía aquí hace honores a la cultura del tapeo, bajo la máxima de una tapa que no pediste, pero siempre esperas.
¿Acaso hay algo mejor que pedirse una caña y “salir cenado”?
La tradición que rige la cocina de esta provincia andaluza es la de rendir honores a la fusión heredada de su historia. Y para ello, deciden contarlo a través de las tapas, gratis con cada ronda de bebida (bastante económica). Ideal: una cerveza Alhambra.
La idea es entonces que bien a la hora del aperitivo o un poco después, según la experiencia que se busque, los platos, bastante generosos por demás, narren buena parte de su cultura: desde el legado andalusí con el uso del comino, la canela, el pimentón o el azafrán hasta la herencia judeocristiana en recetas como las berenjenas a la miel o rosquillas fritas, etc.
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Ruta de bares de tapas por Granada
Primera parada: Los Manueles
Es un clásico del tapeo granadino. De hecho cuenta con varias sedes repartidas por la ciudad. Su plato estrella son las croquetas, que destacan por su cremosidad.
Asimismo, sorprenden por la incorporación de sabores internacionales, como con su montadito, similar a un pulled pork, reinterpretado con especias locales: comino, pimentón y ese toque moruno que conecta directamente con la herencia andalusí.
Segunda parada: Los Diamantes
Con ubicación en la calle Navas, la cuna del tapeo granaino, este sitio es un templo del pescado frito, con una fritura ligera y crujiente, y en general de los productos de mar. Otras tapas que brillan son:
- el cazón en adobo
- los boquerones, las gambas
- las berenjenas a la miel
Tercera parada: Bodegas La Mancha
Conquista solo con mirarla: fachada de madera, azulejos, jamones colgantes, viñetas antiguas y una barra donde reposan barricas de vermut servido directamente del tonel. Luego, la cocina termina la seducción con ejemplos como:
- salpicón, patatas en salsa
- solomillo al Pedro Ximénez
- croquetas regañás, con queso especiado y toque crujiente de sésamo.
Pero hablar del tapeo en Granada evoca también la idea de sus bares como espacios sociales, e incluso donde el vermú sabe distinto según la barrica… y según la conversación. Comer de tapas por “Graná” es una experiencia, como no podía ser de otra forma, solo comparable con su Alhambra.