El documento parte de una realidad preocupante: más del 70 % de la población adulta estadounidense presenta sobrepeso u obesidad, y los índices de prediabetes y enfermedades metabólicas continúan en aumento.
El color del queso puede dar pistas sobre su contenido graso. Los quesos blancos suelen tener menos grasa, mientras que los amarillos y curados concentran más, lo que ayuda a elegir mejor.
Así como los hidratos, muchas veces las grasas son maltratadas en nuestra dieta y eliminadas de la misma, sobre todo, cuando se busca perder peso. Craso error. Comer grasa no implica necesariamente acumular grasa, y desde luego no debemos eliminarlas de nuestra alimentación, puesto que se trata de un nutriente esencial para nuestro organismo. Lo que sí debemos hacer es aprender a elegir las más saludables y beneficiosas para nuestro organismo.
Quienes aspiran a conservar salud o a una figura estilizada no pocas veces la toman contra las grasas, tal vez ignorando que son vitales para la vida humana. Mesura y buena elección al consumirlas son la medida perfecta.