Durante la Gran Depresión, cuando el hambre se imponía al entretenimiento, las espinacas se convirtieron en un alimento accesible, nutritivo y simbólico gracias a Popeye. En plena crisis, la caricatura reforzó la idea de que aquel vegetal verde podía devolver la fuerza a una población golpeada por la escasez.
El avance del retail y la comida preparada redefine los hábitos de consumo en España y pone en riesgo a la hostelería tradicional de ticket bajo.
La cocina callejera crece y se fortalece con el tiempo. A pesar de carecer de elementos propios de los sectores gastronómicos más reconocidos, representan la realidad que alimenta a las muchedumbres. No es cocina de autor, pero sí es cocina de miles de autores.
El desazón arranca el hambre y el apetito desaparece entre preocupaciones y ausencias. Y, aunque de eso no faltó en aquel final de octubre de 2024, las grandes caras de la gastronomía cumplieron la función transversal al frente de la cocina: dar de comer y llamar la atención.
Acción contra el Hambre publica su informe anual de 2025, en el que señala que la crisis alimentaria se concentra especialmente en diez países
España activa la gastronomía de crisis ante cortes de luz o gas: conservas, barbacoas y energía solar permiten seguir cocinando con ingenio y recursos básicos.