En el sector gastronómico, la innovación y la tradición dialogan de manera permanente, un diálogo que no sería posible sin el acceso a fuentes documentales que permitan comprender el origen de los ingredientes, las técnicas culinarias, los hábitos de consumo y la evolución de los sistemas de alimentación. En este contexto, las bibliotecas cumplen un papel fundamental como fuentes de conocimiento, guardianas de la memoria y custodias del patrimonio cultural.