Abrir una botella de vino es un gesto cotidiano, pero no todos los sacacorchos son iguales ni funcionan del mismo modo. A lo largo del tiempo, este pequeño utensilio ha evolucionado para adaptarse a distintos contextos: desde el servicio profesional en sala hasta el consumo doméstico más ocasional.
Conocer los principales tipos de sacacorchos y saber cómo utilizarlos correctamente no solo facilita la apertura de la botella, sino que también ayuda a respetar el vino y el corcho, evitando roturas innecesarias y preservando la experiencia.
Sacacorchos de camarero (o sommelier)
Es el más utilizado en restauración y el favorito de sumilleres y profesionales del vino. Compacto, plegable y preciso, suele incorporar una pequeña navaja para cortar la cápsula y una palanca doble que facilita la extracción progresiva del corcho.
Cómo usarlo
Primero se corta la cápsula por debajo del gollete. Después se introduce la espiral en el centro del corcho, girando hasta que quede una vuelta visible. Se apoya la primera muesca de la palanca en el borde de la botella y se tira suavemente; luego se repite el gesto con la segunda muesca para extraer el corcho sin esfuerzo ni ruido excesivo.
Es ideal para quienes buscan control, precisión y elegancia en la apertura.
Sacacorchos de alas
Muy popular en el ámbito doméstico, se reconoce fácilmente por sus dos “alas” laterales que suben al girar la espiral y bajan para extraer el corcho.
Cómo usarlo
Se coloca la espiral en el centro del corcho y se gira la parte superior. A medida que se gira, las alas se elevan. Una vez arriba, se presionan ambas alas hacia abajo al mismo tiempo y el corcho sale casi solo.
Es sencillo y eficaz, aunque menos preciso que el de camarero y algo más voluminoso.
Sacacorchos de palanca o de brazos largos
Este tipo utiliza un sistema de palanca robusto que permite extraer el corcho con muy poco esfuerzo. Es frecuente en hogares donde se abren botellas con regularidad.
Cómo usarlo
Se coloca el sacacorchos sobre el cuello de la botella, se introduce la espiral girando y, una vez fijada, se acciona la palanca para extraer el corcho de una sola vez.
Es cómodo y rápido, aunque ocupa más espacio y ofrece menos control en el tramo final de la extracción.
Sacacorchos de campana
Muy popular durante el siglo XX y todavía presente en muchas casas. Funciona mediante una campana metálica que se apoya sobre el cuello de la botella.
Cómo usarlo
Se coloca la campana sobre el gollete y se gira la parte superior. La espiral entra en el corcho y, al seguir girando, el propio sistema empuja el corcho hacia arriba hasta liberarlo.
Es fácil de usar, aunque menos eficaz con corchos largos, frágiles o muy envejecidos.
Sacacorchos de láminas (o de dos púas)
Diseñado especialmente para botellas antiguas o corchos delicados. En lugar de perforar el corcho, utiliza dos láminas metálicas que se deslizan entre el corcho y el vidrio.
Cómo usarlo
Se introducen las láminas poco a poco a ambos lados del corcho, girando suavemente. Una vez encajadas, se tira con cuidado mientras se sigue girando hasta extraer el corcho entero.
Es el más respetuoso con vinos viejos, aunque requiere práctica y paciencia.
Sacacorchos eléctrico
Pensado para la comodidad absoluta, funciona con batería o pilas y realiza todo el proceso de forma automática.
Cómo usarlo
Se coloca sobre la botella, se pulsa un botón y el dispositivo introduce la espiral y extrae el corcho sin intervención manual. Algunos modelos incluyen un segundo botón para liberar el corcho del sacacorchos.
Es práctico y rápido, aunque menos ritual y menos recomendable para vinos delicados o antiguos.
Sacacorchos de presión (con aguja)
Utiliza una aguja que atraviesa el corcho e introduce aire o gas en la botella, expulsando el corcho por presión.
Cómo usarlo
Se clava la aguja en el corcho y se bombea aire hasta que el corcho sale.
Aunque resulta llamativo, muchos expertos desaconsejan su uso en vinos de calidad, ya que la presión puede afectar al contenido.
¿Qué sacacorchos elegir?
No existe un sacacorchos perfecto para todo el mundo. El de camarero es el más versátil y respetuoso con el vino; el de alas y el de palanca son ideales para uso doméstico; el de láminas es imprescindible para botellas antiguas; y el eléctrico prioriza la comodidad.
Más allá del modelo, lo importante es abrir la botella con calma, sin prisas y con respeto. Porque el sacacorchos no es solo una herramienta: es la puerta de entrada a la experiencia que hay dentro de la botella.