Empanadas tucumanas: cuatro cualidades y secretos que las hacen únicas
¿Hay algo más popular y argentino que las empanadas criollas? Por todo el país se prepara este grandioso alimento y así lo consideran. Por eso hay casi tantas versiones como provincias en el territorio nacional. Y, probablemente en la mayoría de los locales se queden sin unidades en el Día de la Empanada.
Hay quienes las prefieren fritas y quienes encuentran en el horno un aliado indiscutido. Lo cierto es que no hay mejores o peores, porque lo importante de esta masa rellena es que es sinónimo de argentinidad.
Origen de las empanadas
La receta surgió durante épocas coloniales y superó, sin duda, sus tradiciones originales. Claro que lo que en su momento fue un pan relleno, se reemplazó por una sabrosa masa de trigo para comer al paso.
El horno, por otro lado, no fue la única manera de cocinarlas y, con el tiempo, la empanada frita encontró su versión. Eso sí, el concepto de masa rellena se sostuvo siempre.
Cuatro cualidades y secretos de las empanadas tucumanas
La región de Tucumán posee rincones cargados de historia como el Cabildo y los cerros del Valle de Tafí, Amaicha o Colalao y, por otro lado, deleita a los viajeros con una de las empanadas más deliciosas del territorio nacional, pero, ¿por qué son tan ricas?
1. Ingredientes sencillos con la carne como protagonista
El principal distintivo de Tucumán es la carne de matambre de vaca. Para que salga perfecta, tiene que estar súper desgrasada, se hierve previamente y en el relleno se incorpora cortada a cuchillo.
A diferencia de otras versiones argentinas, no lleva pasas, aceitunas ni papa. Los ingredientes que acompañan al vacuno son:
La cebollita de verdeo
Huevo
Pimentón de sus cerros
Ají
Grasa de pella
Comino (Opcional)
2. Son muy jugosas
El primer bocado de una empanada tucumana dará la bienvenida a un mar de sabores y lo de comerlas con las piernas abiertas no es ninguna exageración, puesto que, de lo contrario, la probabilidad de mancharse la ropa sería muy alta.
¿Cuál es el secreto para mantener sus jugos concentrados? La temperatura del horno es muy precisa pues debe permitir que se cocinen sin quemarse ni secarse.
Por otro lado, su repulgue asegura que la empanada no se abra mientras se cocina. La costumbre indica que sean trece pliegues: uno por Jesús y doce por sus apóstoles.
3. Tucumán es sede de la capital nacional de la empanada
Queda claro que entre competencias anuales, los tucumanos han perfeccionado su técnica y son cada vez mejores en el arte gastronómico de este bocadillo del bien. Tiene que ver con que desde 1979, se celebra en Famaillá - a solo 35 km de la capital de Tucumán - la Fiesta Nacional de la Empanada.
¿De qué trata? Son tres días en septiembre durante los cuales viajeros y locales festejan con manjares autóctonos, ferias de artesanos y shows de folclore. Se llegan a consumir más de 400.000 empanadas en lo que dura la celebración.
Lo más importante del evento es que, año tras año, se define a la Reina de la Empanada y, con ella, la mejor empanada de Argentina. La campeona, además, participa como embajadora de eventos dentro del país.
4. Combinan perfecto con el vino argentino
¿Hay mejor pareja gastronómica? Todo plato que habilite una copa de vino en mano será por siempre bien recibido.
¿Su maridaje perfecto? En el caso de la versión tucumana, se lleva perfecto con la cepa, también norteña, llamada Torrontés.
Y, es que, el país dueño de algunas de las mejores bodegas del mundo merece un espacio para degustar sus mejores creaciones acompañadas de joyas culinarias como las empanadas.