El vino de Oporto nació por una guerra: la historia que casi nadie conoce

El vino de Oporto nació por una guerra: la historia que casi nadie conoce
El vino de Oporto nació de una guerra entre Inglaterra y Francia en el siglo XVII. Para resistir los largos viajes por mar desde Portugal, se fortificó con brandy, dando origen a uno de los vinos más singulares y emblemáticos de Europa.
vino de Oporto
vino de Oporto
Wednesday, January 28, 2026 - 12:01

La historia del vino de Oporto no empieza en una bodega ni en un viñedo, sino en un conflicto político internacional. Detrás de este vino fortificado, intenso y a menudo incomprendido, hay una guerra comercial, alianzas estratégicas y una solución técnica que acabaría marcando para siempre la historia vinícola europea.

Creado en Portugal y convertido en símbolo gracias a Inglaterra, el oporto es mucho más que un vino dulce: es el resultado de la necesidad, la distancia y la geopolítica del siglo XVII.

Un vino con denominación… y con historia

El llamado “vino de Oporto”, o simplemente oporto, cuenta con denominación de origen y se elabora exclusivamente en los viñedos del Alto Duero, en el norte de Portugal, a lo largo del río Douro. Se trata de una de las regiones vitícolas más antiguas del mundo y de un paisaje moldeado durante siglos por la viticultura heroica.

Sin embargo, su razón de ser no está únicamente en el territorio, sino en el contexto histórico que lo vio nacer.

En el siglo XVII, Inglaterra y Francia entraron en un conflicto político y comercial que tuvo consecuencias directas en el consumo de vino. Como resultado de estas tensiones, los ingleses dejaron de recibir vinos franceses, hasta entonces los más consumidos en el país.

Ante la escasez, Inglaterra tuvo que buscar alternativas para abastecer sus bodegas. El aliado natural fue Portugal, con quien mantenía una relación diplomática y comercial sólida. El problema era evidente: la distancia y los largos viajes por mar ponían en riesgo la estabilidad del vino.

La solución: fortificar el vino

Para que el vino resistiera los trayectos marítimos, se recurrió a una solución tan simple como decisiva: añadir aguardiente vínico (brandy) durante la fermentación. Este gesto interrumpía el proceso fermentativo, elevaba el grado alcohólico y conservaba parte del azúcar natural de la uva.

Así nació el vino de Oporto tal y como lo conocemos hoy: un vino fortificado, más estable, más alcohólico y con un perfil dulce que lo convertiría, siglos después, en un clásico digestivo.

Gracias a esta técnica, el vino podía soportar cambios de temperatura, humedad y tiempo sin perder sus cualidades durante el viaje.

Comerciantes ingleses y monjes portugueses

Según la tradición, fueron comerciantes británicos, especialmente de Liverpool, quienes adoptaron esta técnica tras observar cómo unos monjes portugueses la utilizaban en un monasterio. A partir de ahí, el modelo se extendió y se perfeccionó, dando lugar a un vino único.

No es casualidad que el éxito del oporto esté estrechamente ligado a Inglaterra. Durante décadas, la administración de muchas de las grandes casas productoras estuvo en manos británicas, y aún hoy conservan nombres que lo recuerdan: Graham’s, Taylor’s, Dow’s o Cockburn’s.

Un vino, muchas uvas y múltiples estilos

El vino de Oporto se elabora a partir de unas 80 variedades de uva autorizadas, lo que explica su complejidad y diversidad. De esta riqueza nacen distintos estilos, cada uno con personalidad propia:

  • Ruby: joven, frutal y directo.
  • Tawny: envejecido en barrica entre 10 y 40 años, más oxidativo y elegante.
  • Vintage: elaborado solo en añadas excepcionales, envejecido en botella durante décadas.
  • White Port: producido con uvas blancas, menos conocido pero igualmente versátil.

Oporto que no se hace en Oporto

Hay una última paradoja que sorprende a muchos. A pesar de llevar el nombre de la ciudad de Oporto, el vino no se produce allí. La mayoría de las cavas donde se almacena, envejece y se afina el vino se encuentran en la ciudad vecina de Vila Nova de Gaia, al otro lado del río Douro.

Allí, durante siglos, el vino ha reposado antes de salir al mundo, cerrando un círculo que une territorio, historia y comercio.

El vino de Oporto no nació para ser sofisticado, sino para sobrevivir. Y quizá por eso su carácter es tan marcado. Entender su origen, una guerra, una alianza y una solución técnica, ayuda también a entender su sabor y su personalidad.

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