El cocido madrileño ya no es solo una receta. Desde hoy, es Patrimonio Inmaterial protegido. El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid ha aprobado su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC), reconociéndolo como una de las principales expresiones de la identidad regional, con más de 150 años de historia en las mesas madrileñas.
La decisión no solo protege un plato emblemático, sino que reivindica su valor social, cultural y simbólico, muy por encima de lo estrictamente gastronómico.
Mucho más que un plato: identidad, memoria y vida cotidiana
La declaración culmina un proceso iniciado el pasado verano por el Consejo Regional de Patrimonio Cultural, con un objetivo claro: preservar el legado del cocido madrileño y difundir su relevancia social a lo largo del tiempo.
Documentado por primera vez en el siglo XIX, el cocido madrileño ha recorrido un camino singular. De plato humilde y durante años menospreciado por las élites, ha pasado a convertirse en símbolo transversal, presente tanto en casas de comidas como en las versiones de autor de algunos de los grandes restaurantes actuales.
Sus raíces más profundas se encuentran en recetas medievales como la olla podrida, elaboradas en distintos puntos de España, pero fue en Madrid donde el plato adquirió una identidad propia y reconocible.
Un patrimonio con acento local: las muchas caras del cocido
Uno de los aspectos que más valora la Comunidad de Madrid es la diversidad territorial del cocido. Lejos de ser una receta única, el plato se adapta a los municipios y a su entorno, dando lugar a variantes con personalidad propia.
Entre ellas destacan el pradeño de Villa del Prado, el corucho de Cenicientos o la olla del segador de Navalcarnero, ejemplos de cómo el cocido ha sido históricamente una cocina de territorio, ligada al producto local y a la vida rural.
Esa capacidad de adaptación es, precisamente, una de las razones por las que el cocido madrileño trasciende la gastronomía y se convierte en relato colectivo.
El cocido como embajador de España en el mundo
Como apoyo simbólico a la declaración de BIC, la Cofradía del Cocido Madrileño llevará el plato hasta Nueva York, donde será elaborado a bordo del Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano el próximo 4 de julio.
Dos kilos de garbanzos de Madrid ya han sido entregados al comandante del navío y viajarán como despensa de honor, reforzando la idea del cocido como embajador cultural.
“El cocido madrileño es mucho más que una receta; es un símbolo de nuestra tierra, de nuestros productos y de nuestra identidad cultural”, afirma Nacho Sandoval, Presidente Cofrade Mayor. “Que viaje a bordo del Elcano demuestra cómo un plato tradicional puede representar a España en el mundo”.
Cuando la gastronomía se convierte en patrimonio vivo
La declaración del cocido madrileño como Bien de Interés Cultural confirma una tendencia clara: la gastronomía ya no se entiende solo como cocina, sino como patrimonio vivo, memoria compartida y elemento de cohesión social.
Un plato que ha acompañado generaciones, que ha evolucionado sin perder su esencia y que hoy entra, con pleno derecho, en la historia cultural de Madrid.