Travieso Bar, casi 100 vinos y un pastrami brutal en el Eixample de Valencia

Travieso Bar, casi 100 vinos y un pastrami brutal en el Eixample de Valencia

Travieso Bar, en el Eixample de Valencia, es un pequeño wine bar con casi 100 referencias y una carta minimalista llena de personalidad. Su pastrami artesanal, ahumado antes de la salmuera, se ha convertido en uno de los imprescindibles gastronómicos de la ciudad.
Travieso Bar
Travieso Bar
Wednesday, March 4, 2026 - 21:30

En pleno Eixample de Valencia, Travieso Bar no busca imponerse por tamaño ni por espectacularidad. Es pequeño. Casi discreto. Pero atrevido en concepto y firme en identidad.

Aquí el vino no acompaña. Protagoniza.

Y en la cocina, un pastrami artesanal ha empezado a generar una devoción que roza lo obsesivo.

Un concepto diferente: Un Wine Bar sin barra en el centro de Valencia.

Nada más entrar sorprende algo inesperado: no hay barra. En un espacio dedicado al vino, esa ausencia se convierte en gesto conceptual.

Travieso no es un lugar de consumo rápido ni de copa improvisada. Es mesa compartida, conversación pausada y recomendación personalizada. Paredes de ladrillo visto, iluminación cálida, mesas reducidas y una atmósfera que combina estética industrial con cercanía mediterránea.

Es pequeño, sí. Pero la sensación no es de limitación, sino de cuidado.

Travieso bar, casi 100 referencias para descubrir la terreta

Al frente está Nacho Otamendi, propietario y sumiller. Profesional, cercano y con esa capacidad poco frecuente de recomendar sin imponer.

La carta de vinos ronda el centenar de referencias. Hay territorio valenciano, pero también Galicia, Rioja, Bierzo, Champagne o Borgoña. No es una carta enciclopédica. Es una selección con intención.

Un blanco gallego como Celme Novo puede abrir la experiencia. Fresco, directo, perfecto para acompañar un pan cristal con mantequilla de oveja y anchoa López Serie Oro. Sencillo, elegante, memorable.

Después aparece Cullerot, ideal para un lomo de orza templado con burrata y pesto de pistacho. Producto, equilibrio y coherencia.

steak tartar
 Brioche de steak tartar 

La propuesta avanza hacia un Óscar Tobía Reserva 2018, que encuentra en el brioche de steak tartar uno de los bocados más cuidados de la carta. El brioche es marca de la casa: textura exacta, punto justo de tostado, estructura que sostiene sin robar protagonismo.

El recorrido continúa con cordero asado, berenjena a la llama y yogurt, acompañado por una Mencía como Alvaredos-Hobbs 2021, donde la fruta y la frescura equilibran la profundidad del plato.

Aquí el vino no se elige al azar. Se construye la experiencia desde la copa.

Travieso: El pastrami que justifica el viaje

Pero hay un plato que ha dejado de ser plato para convertirse en destino.

El sándwich de pastrami artesanal de Travieso Bar es el gran imprescindible. Elaborado por el propio Nacho Otamendi con un proceso largo y poco convencional: el ahumado precede a la salmuera. Ese orden altera el resultado final. Intensifica matices, aporta profundidad y evita la saturación salina habitual.

pastrami
Sándwich de pastrami

El corte es generoso pero preciso. La textura, tierna sin deshacerse. El pan, seleccionado con criterio, equilibra el conjunto. No hay exceso. Hay armonía.

Acompañarlo con Sort Souto 2011 convierte el bocado en experiencia completa.

En una ciudad con oferta creciente, este pastrami ya compite en conversación con los mejores de España.

La propuesta gastronómica es corta y minimalista. Pero cada elaboración está pensada para comerse con las manos, sin formalismos innecesarios.

No hay artificio. Hay producto y detalle.

En tiempos de cartas interminables, Travieso apuesta por la concentración.

postre
Cremaet Travieso

Postres con identidad (y final espumoso)

No conviene saltarse el cierre. Pan quemao con chocolate, aceite y sal, reinterpretación contemporánea de tradición valenciana, o una versión creativa del cremaet elevan el final.

El brindis puede llegar con un Laietà Gran Reserva 2020, que aporta frescura y precisión al conjunto.

Precio y sensación final

El ticket medio ronda los 30-35 euros por persona. No es un lugar de abundancia desmedida. Es un lugar de intensidad medida.

Vino, producto y servicio construyen una experiencia sorprendente. De esas que se recomiendan en voz baja. De las que se guardan como hallazgo.

Travieso Bar no compite en volumen. Compite en criterio. Y en el Eixample valenciano, eso empieza a marcar diferencia.

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