Anaí Meléndez: cocinar para no olvidar en el restaurante Caín

Anaí Meléndez: cocinar para no olvidar en el restaurante Caín

Detrás de un nombre atrevido, punky y con medio punto de sátira, hay mucho de realismo y coherencia en el proyecto. Anaí asume su responsabilidad: "si nuestro restaurante sirve para que la gente vea que hay oportunidades en los pueblos, ya es mucho".
Anaí Meléndez en el restaurante Caín
Anaí Meléndez en el restaurante Caín (foto: @elxefencocina)
Wednesday, April 8, 2026 - 19:00

Cuando hablamos de dinamizar el territorio o de poner en valor ideas que el paso del tiempo ha difuminado —sin dejar por ello de ser válidas—, no hay espacio para el síndrome del impostor. A menudo ocurre que uno rema por el producto y por reivindicar el campo viniendo de la ciudad y, queriéndolo o no, toca hacerse grande y plantarse. Aquí está, con todos ustedes: Valladolid, desde la cocina del restaurante Caín.

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La cocina de marketing de valores de Anaí Meléndez

Anaí Meléndez, al frente de este barco vallisoletano afincado en Nava del Rey, procede de un mundo aparentemente distinto, como es la publicidad: igual de creativo, pero sin fogones. La diferencia, sin embargo, está en la calidad de vida. 

“No es que tenga menos horas, pero en la cocina no todo es ‘para ayer’, sino para cuando está”, explica. 

Y pone como ejemplo una caldereta, que hierve como la vida, pero no se puede acelerar sin perder sabor (como la vida, insisto).

Pero la pregunta es inevitable: ¿por qué un creativo cambiaría su vida de esa manera? La cocinera lo explica desde la raíz: el éxodo rural fue tan acusado que la ganadería bovina empezó a resentirse. Y entonces lo entendió: aquello que habían construido sus abuelos se estaba extinguiendo.

Desde la humildad del producto, del cambio y del propio espíritu, Anaí reconoce que el proceso creativo de un plato no dista tanto del de un spot publicitario. Cambia el gremio, pero no la persona, a la que se le refuerzan unos valores que ahora comparte a través de la cocina.

"La localidad y la identidad es transversal a cualquier gremio", asume con naturalidad

Restaurante Caín: un proyecto nuevo y coherente sobre cocina de interior

Detrás de un nombre atrevido, punky y con medio punto de sátira, hay mucho de realismo y coherencia en el proyecto. Algo más de un año de apertura no es suficiente para que Caín esté completo. 

Meléndez explica que el objetivo inmediato de este proyecto familiar es crecer internamente, estabilizarse y “hacer las cosas bien”. Para empezar, terminar el local. Cada paso, por pequeño que sea, acerca al objetivo final.

A pesar de haber acudido ya a algunas de las principales ferias de hostelería, Anaí admite que nunca le habían hablado en términos de promesa. Y matiza: Caín no es una etiqueta, sino una manera de presentarse. De quienes defienden la cocina del interior con la mirada puesta en el producto, el compromiso y también la diversión.

“Simplemente queremos remar en la misma dirección que otros proyectos que trabajan el territorio”.

No es la revolución, es el ruido que crea… y la ola

Anaí lo tiene claro: el concepto no es revolucionario, pero sí lo es el ruido que genera. Hay muchos proyectos en esa línea, reconoce, pero no todos dan el paso de ir a las capitales a decir que están ahí, que son destino y no una alternativa menor. 

  • Que si estás cerca, te acerques; y si no, que vayas.

P: ¿Os gustaría convertiros en un referente dentro de ese movimiento?

Sí, claro. No hay tantos proyectos así, o no se conocen tanto. Hay referentes, como Lera, que es un faro. Pero si nuestro restaurante sirve para que la gente vea que hay oportunidades en los pueblos, ya es mucho. Al final puedes crearte tu propio proyecto, con tus horarios, tu público… pero tienes que hacerlo tú. Si esto anima a alguien a volver al pueblo o a dejar la ciudad, sería increíble.

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