Rosso di Valtellina el vino que elige Isabel Ayala y que conecta amistad, montaña y Nebbiolo

Rosso di Valtellina el vino que elige Isabel Ayala y que conecta amistad, montaña y Nebbiolo

Rosso di Valtellina, el vino elegido por la sumiller Isabel Ayala en Tripea Madrid, revela la esencia del Nebbiolo de los Alpes. Un vino de tradición familiar, carácter joven y origen único que combina historia, emoción y territorio en cada copa.
Isabel Ayala, sumiller de Tripea en Madrid, degustando una copa de Rosso di Valtellina frente a una pared de tonos cálidos
Isabel Ayala sumiller de Tripea disfrutando de una copa de Rosso di Valtellina
Friday, May 1, 2026 - 09:00

Hay vinos que se eligen por técnica… y otros que se quedan por historia. En esta entrega de Un vino, Un sumiller, Isabel Ayala, sumiller del restaurante Tripea en el Mercado de Vallehermoso (Madrid), nos lleva hasta el corazón de los Alpes italianos para descubrir un vino que va mucho más allá de la copa: Rosso di Valtellina.

Riojana de origen, Isabel ha construido su camino en la hostelería desde muy joven, aunque fue en proyectos como Arima donde entendió el verdadero valor de la sala. Más tarde, en Bascoat, consolidó su aprendizaje mientras se formaba como sumiller en la Cámara de Comercio. Una vendimia en Gramona marcaría un punto de inflexión. 

Hoy, desde Tripea, trabaja en una propuesta donde el vino no acompaña: forma parte del relato gastronómico.

Un vino que nace de la amistad y del territorio

La elección de este Rosso di Valtellina no es casual. Para Isabel, este vino representa algo más profundo: la conexión emocional.

“Significa amistad. Lo conocí gracias a mi amiga Andrea, de Minimal Wines, y fue uno de los primeros vinos que incluí en mi carta”, explica. 

Pero más allá de ese vínculo personal, también es una expresión fiel de su origen: familia, tradición y una finura que define el estilo de la Valtellina.

Este vino procede de viñedos en terrazas ubicados en las laderas alpinas, donde el microclima, marcado por la exposición solar y los vientos del norte, condiciona cada vendimia. Elaborado con Nebbiolo delle Alpi, sigue una vinificación tradicional con fermentaciones y crianza en grandes botti de roble, que afinan el vino sin restarle identidad.

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Rosso di Valtellina de la bodega ARPEPE

Rosso di Valtellina una historia de resiliencia y carácter

Detrás de este vino está la bodega ARPEPE, una familia de viticultores con más de 150 años de historia dedicada al cultivo del Nebbiolo en un territorio donde todo se sigue haciendo a mano. 

Cinco generaciones que han trabajado con un objetivo claro: expresar la tierra sin concesiones a las modas.

El Rosso di Valtellina DOC nace en 2003, en un verano especialmente duro. Las uvas no estaban destinadas a largas crianzas, pero en lugar de descartarlas, la bodega decidió reinterpretar su valor: crear un vino joven, libre y expresivo. Así nació un estilo más desenfadado, pero con una identidad vibrante que conquistaría incluso al mercado internacional.

Su ascenso no tardó en llegar. En Vinitaly 2014, el vino alcanzó el primer puesto en la clasificación de los llamados “POPWINE”, consolidando su reputación como un Nebbiolo moderno, fresco y con carácter.

La Valtellina, valle glaciar atravesado por el río Adda, es el verdadero protagonista de esta historia. Sus viñedos en terrazas, sostenidos por muros de piedra seca, son una herencia cultural de siglos que muchos consideran digna de reconocimiento por la UNESCO. Un paisaje donde cada botella es también memoria.

Cómo se bebe este vino hoy según Isabel Ayala

Lejos de los protocolos rígidos, Ayala lo tiene claro: este vino se disfruta sin artificios. Su maridaje ideal es una pizza, “aunque suene típico”, o cualquier carne, donde su frescura y elegancia encuentran equilibrio.

En lo musical, lo acompaña con “Con la Perla” de Rosalía, una elección que refuerza esa mezcla de emoción contemporánea y raíces profundas que también define al vino.

Y si tuviera que compartir una botella, no lo duda: sería con la DJ Charlotte de Witte, amante declarada del vino italiano.

Porque al final, como recuerda esta sección, cada vino encierra un relato. Y en este caso, el Rosso di Valtellina no solo se bebe: se entiende.

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