Una vez más la gastronomía vuelve a ser el hilo conductor para narrar los atractivos turísticos de los destinos. Así lo ha demostrado el Ayuntamiento de La Oliva, municipio de la isla canaria Fuerteventura como parte de su programa de promoción durante FITUR 2026. Bajo el nombre de “La Oliva, memoria del territorio” el restaurante madrileño La Ferretería acogió un evento gastronómico que trascendió el plato para convertirse en un ejercicio de identidad, paisaje y patrimonio vivo del norte de Fuerteventura.
La propuesta planteó un recorrido sensorial por la gastronomía canaria, específicamente de esta región, a través de un menú elaborado con productos de kilómetro cero y la implicación directa de productores locales. Se trató de una experiencia construida a partir de la relación con el mar, el grano, el agua y el ganado ha marcado históricamente la forma de vivir y de comer, reinterpretados desde una cocina contemporánea que respeta el origen.
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Durante la presentación, el alcalde de La Oliva, Isaí Blanco, subrayó:
“Somos un destino de sol y playa, pero tenemos que darle algo más al turista que nos visita y también al residente. La gastronomía es ese valor añadido”.
Por su parte, el concejal de Turismo David Fajardo destacó el regreso de chefs formados fuera de la isla que hoy reinterpretan las recetas tradicionales, así como la colaboración de productores locales y empresas del sector.
El menú se concibió como un relato gastronómico. El recorrido por los platos canarios comenzó con el origen, representado por los quesos de cabra de Tindaya, símbolo de la ganadería local. Luego, se trasladó al mar con un plato inspirado en la Torre del Tostón, evocando el pescado del norte y la fuerza del Atlántico. Mientras, la cocina popular tuvo su protagonismo a través de la cabra, los guisos de caza y los clásicos mojo y gofio canario. Todo ello maridado con vinos canarios.
Otros productos elegidos fueron el pulpo del Cotillo, el cochino negro, la cabra y el cabrito, presentados en formatos tan contemporáneos y universales como tacos, croquetas o risottos, pero siempre con el sello canario.