Después del agua, el vino era la bebida más consumida en la Antigua Roma. Sin embargo, poco tenía que ver con el vino que conocemos hoy. Los caldos romanos eran ásperos, inestables y, en muchos casos, necesitaban ser corregidos. Para ello, los romanos recurrieron a especias, hierbas y miel, dando lugar a una de las bebidas más singulares de la historia: el mulsum.
Este vino con miel no solo formaba parte de los banquetes de la élite romana, sino que también se consideraba un remedio digestivo y un antídoto contra la melancolía.
¿Qué es el mulsum?
El mulsum era un vino mezclado con miel, muy popular entre griegos y romanos de clase alta. Más ligero, más aromático y más fácil de beber que el vino puro, se servía habitualmente como aperitivo y también como bebida medicinal.
Autores clásicos como Horacio, Propercio o Séneca lo mencionan como un vino capaz de aliviar penas, mejorar el ánimo y facilitar la digestión, especialmente en casos de acidez gástrica o molestias estomacales.
Cómo se elaboraba el mulsum en la Antigua Roma
Las fuentes clásicas no se ponen del todo de acuerdo sobre su elaboración, lo que demuestra que existían varias recetas.
La versión de Columela (siglo I a. C.)
El agrónomo romano recomendaba:
- Mezclar mosto y miel directamente en la cuba de prensado
- Embotellar la mezcla
- Dejar fermentar durante unas tres semanas
- Trasvasar a nuevas botellas
La versión de Paladio (siglo IV d. C.)
Según Paladio:
- El vino se fermentaba primero
- Después se añadía la miel
- Y se dejaba fermentar nuevamente durante un tiempo
En ambos casos, se recomendaba usar vinos de gran calidad, como el Falerno, considerado el mejor vino de la época.
Una bebida romana que puedes hacer en casa
El mulsum no solo es historia: también es una receta sencilla que permite recrear un sabor de la Antigüedad en casa.
Ingredientes
- 1 litro de vino tinto seco de buena calidad
- 130 g de miel (preferiblemente de tomillo)
- 1 cucharada de pimienta negra molida
Elaboración
- Vierte el vino a temperatura ambiente en un recipiente amplio
- Añade la miel y mezcla bien (mejor con batidora)
- Incorpora la pimienta negra molida
- Embotella en vidrio y deja reposar en frío varias horas
Si se deja reposar un día o más, la miel, rica en azúcares, puede aumentar ligeramente el grado alcohólico.
Cómo degustar el mulsum correctamente
- Servir frío
- Remover antes de servir para integrar la pimienta
- Opcional: dejar reposar un mes y filtrar antes de consumir
En boca es dulce, aromático y especiado, con un contraste interesante entre la miel y el picante de la pimienta.
Un vino con historia (y con sentido hoy)
El mulsum es mucho más que una curiosidad histórica. Es una forma de entender cómo bebían nuestros antepasados, cómo concebían el vino y cómo lo integraban en su vida cotidiana, la medicina y la cultura.
Un vino que conecta gastronomía, historia y placer, y que demuestra que algunas ideas del pasado siguen siendo sorprendentemente actuales.