El enoturismo dispara el empleo en Ribera del Duero: 21.000 puestos de trabajo

El enoturismo dispara el empleo en Ribera del Duero: 21.000 puestos de trabajo

El enoturismo se consolida como motor económico en Ribera del Duero, generando cerca de 21.000 empleos y más de 1.330 millones de euros de PIB en España, según un informe de PwC.
Personas visitando un viñedo , enoturismo
El enoturismo dispara el empleo en Ribera del Duero
Martes, Febrero 24, 2026 - 18:17

El enoturismo se consolida como uno de los pilares estratégicos del desarrollo económico y social de Ribera del Duero. Así lo confirma el informe elaborado por PwC, presentado en Roa el 23 de febrero de 2026, que analiza la contribución real del vino y de la Denominación de Origen al conjunto de la economía local, regional y nacional.

Las cifras son contundentes: la actividad vinculada a la DO Ribera del Duero genera más de 1.330 millones de euros de PIB en España, cerca de 21.000 empleos y una recaudación fiscal en torno a 460 millones de euros.

El vino no es solo producto. Es estructura económica.

El enoturismo, dinamizador de empleo y marca territorial

El informe pone el foco en el papel del enoturismo como elemento dinamizador del territorio. Más allá de atraer visitantes, genera empleo estable en el medio rural, impulsa la hostelería y la gastronomía y fortalece el posicionamiento premium de la denominación.

“El enoturismo no solo trae visitantes, sino empleo estable, apoyo al territorio y oportunidades para los jóvenes. Ribera del Duero no es la España despoblada, es la Ribera de las oportunidades”, subrayó Miguel Ángel Gayugo, presidente del Consorcio de la Ruta del Vino Ribera del Duero.

El gasto medio del enoturista es casi tres veces superior al del turista convencional, un dato que refleja su impacto directo en la economía local.

Solo la actividad vinculada a la Ruta del Vino Ribera del Duero genera 79 millones de euros de PIB y más de 1.350 empleos.

Más allá del vino: modelo de territorio

Durante la mesa redonda, moderada por Beatriz Solano y con la participación de representantes de PwC, el Consejo Regulador y bodegas como Prado Rey, se abordaron los retos estructurales del sector.

Infraestructuras, conectividad, ordenación del territorio y convivencia con otras actividades industriales son algunos de los desafíos señalados.

“El vino aporta territorio, cultura y desarrollo económico, pero a veces nos encontramos con normativas que dificultan la actividad”, afirmó Enrique Pascual, presidente del Consejo Regulador.

Desde PwC se insistió en la necesidad de una visión integral y de largo plazo: definir qué modelo de territorio se quiere construir.

Porque el vino no solo genera riqueza: configura paisaje e identidad.

Internacionalización y posicionamiento premium

Ribera del Duero mantiene una posición sólida en mercados internacionales, con un precio medio de exportación superior a la media nacional.

Esto confirma su percepción de alta calidad, reputación y rentabilidad.

El enoturismo juega aquí un papel estratégico: permite explicar el valor añadido del vino desde la experiencia directa. El visitante no compra solo una botella; entiende el territorio, el esfuerzo y la cultura que la sostienen.

Esa conexión refuerza la marca a largo plazo.

Sostenibilidad y nuevas generaciones

El futuro pasa por integrar sostenibilidad, adaptación al cambio climático y conexión con nuevos consumidores.

La sostenibilidad no se limita al viñedo. Incluye movilidad, vivienda, talento joven y calidad de vida en el medio rural.

“El vino es cultura y forma parte de nuestra identidad. La clave está en comunicarlo de forma cercana y sencilla, promoviendo siempre un consumo responsable”, concluyó Enrique Pascual.

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