Restaurantes en Los Ángeles, protagonista la escenografía

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Rafael Ansón
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El proyecto “L.A. Ibergastro” permitirá proyectar la gastronomía iberoamericana en el mundo anglosajón e impulsar el turismo. (Foto: AIBG)

El proyecto “L.A. Ibergastro” permitirá proyectar la gastronomía iberoamericana en el mundo anglosajón e impulsar el turismo. (Foto: AIBG)

Recientemente, he tenido la oportunidad de viajar a Los Ángeles (California) para poner en marcha el proyecto “L.A. Ibergastro: Los Ángeles, escenario y altavoz de la Nueva Gastronomía iberoamericana en el mundo”.

La Cámara de Comercio de Los Ángeles y la Academia Iberoamericana de Gastronomía (AIBG), con la conformidad del Ayuntamiento de Los Ángeles, han llegado a un acuerdo para que Los Ángeles se convierta en ciudad internacional de la Nueva Gastronomía iberoamericana y altavoz para el mundo anglosajón, dados sus vínculos con Iberoamérica, su marcada diversidad gastronómica y la conectividad directa con, prácticamente, todos los países de América, Portugal y España.

Promoción del turismo y el comercio exterior

El proyecto también servirá para poner de relievela influencia de la gastronomía en el turismo y promover el comercio exterior, favoreciendo el conocimiento y la valoración de los alimentos y bebidas iberoamericanos en el mundo, así comoel turismo de larga distancia, hacia Los Ángeles y hacia los diferentes países de Iberoamérica.

Rafael Ansón con Jenny Chavez, vicepresidenta de asuntos exteriores de Los Angeles Tourism & Convention Board. (Foto: Rafael Ansón)
Rafael Ansón con Jenny Chavez, vicepresidenta de asuntos exteriores de Los Angeles Tourism & ConventionBoard. (Foto: Rafael Ansón)

La escenografía en los restaurantes de Los Ángeles

Como en otras ocasiones, durante mi estancia visité varios de los restaurantes más significativos de la ciudad, y hoy quiero hacer un repaso por algunos de los lugares y tendencias que he podido observar en el sector.

Debo reconocer que lo que más me ha llamado la atención no es la comida ni el servicio, sino la escenografía. Últimamente, se están volviendo cada vez más comunes locales que están prácticamente a oscuras, con un ruido extraordinario (incluida la música, que está a un volumen muy alto) y en los que resulta algo difícil ver, oír y hablar. Prácticamente, para poder ver la carta es necesario utilizar la luz del teléfono, y solo es posible conversar con la persona que se tiene al lado.

Naturalmente, eso no ocurre en todos los restaurantes, pero sí en algunos de los que están de moda. Quizá de esa forma busquen generar un ambiente más íntimo. Por las noches, al final de la comida, es casi como estar en una discoteca.

Otro aspecto que me ha llamado mucho la atención es que todos los platos llegan a la vez, sin importar lo que uno pida, el número de comensales o el orden en el que deban ser consumidos. Aunque es algo que puede simplificar el servicio, lo cierto es que dificulta comer en condiciones. Por otro lado, es una logística que permite hasta tres turnos al mediodía y otros tres para la cena, al margen de que ya hay cada vez más restaurantes con cocina abierta  todo el día.

Chaufa paella en Rosaliné, en West Hollywood, Los Ángeles. (Foto: Rafael Ansón)
Chaufa paella en Rosaliné, en West Hollywood, Los Ángeles. (Foto: Rafael Ansón)

 

Presencia iberoamericana

En Los Ángeles hay un marcado carácter iberoamericano, que se nota en la presencia de locales de diversos países. En The Roof Garden, la terraza del hotel Península, en Beverly Hills, tomé una ensalada de maíz y unos tacos de pescado frito. Su carta es una mezcla de los clásicos californianos con sabores de América y del mundo.

Muy buenos también los tacos de La Espuela y el burrito de Joan’s on Third, con huevos rotos, bacon y queso, servido con guacamole y salsas de crema agria y tomatillo verde.

Me gustó la cocina peruana moderna de Rosaliné, donde probamos la chaufa paella, de arroz frito, panceta, salchicha china, gambas y cilantro.

El chef Gerard Bozoghlian y el sumiller Max Bozoghlian regentan la parrilla argentina Carlitos Gardel. Aquí destacan las empanadas hechas a mano, de carne, pollo o espinacas y queso.

Aunque no pude ir, me hablaron muy bien del brasileño Fogo de Chão. Y no puedo dejar de citar a los dos españoles más conocidos, Tatel y Agua Viva (éste último, de José Andrés)… y La Paella.

Huevos Benedict en el restaurante Espelette del hotel Waldorf Astoria, en Beverly Hills. (Foto: Rafael Ansón)
Huevos Benedict en el restaurante Espelette del hotel Waldorf Astoria, en Beverly Hills. (Foto: Rafael Ansón)


 

Restaurantes europeos

Y no podían faltar establecimientos más europeos. En Avra, de inspiración griega, probé la tradicional moussaka de berenjena y patata y un delicado lenguado a la parrilla con aceite de oliva.

En Espelette, del Waldorf Astoria, en Beverly Hills, la ensalada César (con queso Parmesano, croutons y ralladura de piel de limón) y los huevos Benedict.

En Olivetta, un restaurante con personalidad mediterránea, el branzino (lubina) a la parrilla, con hierbas y limón en conserva.

Y sin duda hay que mencionar el restaurante italiano que lleva el sello de uno de los mejores chefs del mundo, Gucci Osteria da Massimo Bottura, excepcional. Su restaurante en Módena, la OsteriaFrancescana, ha sido número 1 en The World’s 50 BestRestaurants.

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Rafael Ansón

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