Shakshuka, sabor y tradición

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Cristina Ybarra
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shakshuka

La shakshuka es un plato tradicional que ha ganado popularidad en todo el mundo, especialmente en los últimos años, gracias a su simplicidad y su explosión de sabores. Originaria del norte de África y popularizada en Medio Oriente, este delicioso guiso de huevos se ha convertido en un favorito en brunch y desayunos de diversas culturas.

Orígenes y Tradición

El nombre shakshuka proviene del árabe que significa mezcla. Aunque sus raíces se encuentran en la cocina tunecina, este plato ha evolucionado a lo largo del tiempo, incorporando influencias de diversas culturas. Se cree que la shakshuka llegó a Israel a través de los inmigrantes judíos de África del Norte y se ha adaptado en muchas cocinas locales, convirtiéndose en un símbolo de la gastronomía israelí.

Ingredientes clave

La shakshuka se compone principalmente de huevos escalfados en una salsa de tomate, pimientos y especias. 

Tomates: preferiblemente frescos o enlatados, son la base de la salsa.

Pimientos: generalmente se utilizan pimientos rojos o verdes, que añaden dulzura y textura.

Cebolla y ajo: aportan sabor y profundidad al plato.

Especias: comino, pimentón, cayena y a veces hierbas como el cilantro o el perejil para decorar.

Huevos: la estrella del plato, que se cocinan directamente en la salsa-

Preparación

La preparación de la shakshuka es sencilla y accesible. En una sartén grande, se comienza sofriendo la cebolla y el ajo, seguido de los pimientos. Después, se añade el tomate y las especias, dejando que la mezcla se cocine a fuego lento hasta que se espese. Finalmente, se hacen pequeños huecos en la salsa para romper los huevos, que se cocinan a fuego lento hasta que las claras estén firmes pero las yemas aún cremosas.

Variaciones y adaptaciones

La shakshuka admite muchas variaciones, lo que permite a los cocineros jugar con los ingredientes según sus preferencias. 

Shakshuka con espinacas: incorporar espinacas frescas o acelgas para un extra de nutrientes.

Shakshuka picante: agregar chiles o salsa picante para los amantes del picante.

Shakshuka con feta: espolvorear queso feta desmenuzado sobre el plato antes de servir para un toque cremoso y salado.

Shakshuka de mariscos: una versión menos común que incluye camarones o pescado.

Un plato para compartir

La shakshuka se suele servir en la misma sartén en la que se cocinó, acompañado de pan fresco o pita para mojar en la salsa. Este estilo de presentación fomenta la convivencia y el compartir, haciendo de la shakshuka un plato ideal para reuniones familiares o con amigos.

La shakshuka es un plato lleno de historia y sabor que ha cruzado fronteras y ha resonado en diversas culturas. Su facilidad de preparación y la posibilidad de personalizarla a gusto la convierten en una opción perfecta para cualquier ocasión. 

Credito
Cristina Ybarra