
El hot pot, también conocido como huǒguō o “olla caliente”, es uno de los platos más representativos de la gastronomía china y del este asiático. Su aterrizaje en el panorama gastronómico español ha sido meteórico, con locales que ofrecen esta experiencia interactiva en ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia. Pero, tras el boom inicial, surge una pregunta legítima: ¿está sobrevalorado el hot pot en España?
¿Qué es el hot pot y por qué está de moda?
El hot pot consiste en una olla de caldo caliente que se coloca en el centro de la mesa, donde los comensales cocinan sus propios ingredientes: carnes finas, verduras, mariscos, setas, tofu, fideos… Todo ello acompañado por salsas personalizables.
Es una experiencia social, interactiva y personalizable, lo que lo ha convertido en un favorito entre foodies y amantes de la cocina asiática.
Auge en España: ¿tendencia o tradición?
En los últimos tres años, el número de restaurantes especializados en hot pot ha crecido considerablemente. La comunidad china ha impulsado su presencia, pero también el creciente interés del público español por la comida asiática auténtica ha jugado un papel importante.
Sin embargo, no todos los establecimientos ofrecen una experiencia de calidad. A veces, el concepto se convierte en espectáculo más que en sabor, y ahí es donde surgen las críticas.
Lo bueno del hot pot: inmersión, variedad y salud
- Experiencia inmersiva: cocinas tú mismo, eliges tus ingredientes y combinas sabores.
- Variedad sin límites: desde langostinos hasta intestinos de cerdo, cada hot pot es diferente.
- Opción saludable: al ser hervido, evita frituras y permite controlar lo que comes.
- Ideal para compartir: fomenta la conversación y la conexión entre comensales.
¿Dónde flaquea el hot pot?
- Sabor inconsistente: si el caldo base no está bien hecho, la experiencia se resiente.
- Precio elevado para la experiencia ofrecida: en algunos locales, el coste no se justifica.
- Complejidad innecesaria: para el comensal no habituado, puede resultar caótico o poco intuitivo.
- Hype en redes: muchos lo prueban más por tendencia que por apreciación real del sabor.
El hot pot auténtico vs. el hot pot adaptado
En algunos restaurantes se mantiene la autenticidad del hot pot: caldos artesanales, ingredientes frescos, atención al detalle. Pero en otros, se nota la adaptación a un público que busca más la foto que el sabor. El hot pot pierde su esencia cuando se convierte en una moda superficial.
¿Dónde disfrutar un buen hot pot en España?
Algunos restaurantes destacados:
- Xindongfang (Madrid): experiencia auténtica, caldos caseros y variedad.
- Chengdu Taste (Barcelona): hot pot estilo sichuanés con opciones picantes.
- Kungfu Hotpot (Valencia): opción moderna con buena relación calidad-precio.
¿Sobrevalorado o no?
Depende de dónde y cómo lo vivas. El hot pot es una propuesta gastronómica culturalmente rica, social y deliciosa cuando se ejecuta con calidad y respeto a su origen. Pero también es cierto que ha sido víctima de una sobreexposición mediática que a veces pone la estética por encima del sabor.
Si se valora como lo que es, una experiencia culinaria compartida y tradicional, el hot pot tiene mucho que ofrecer en España. Pero si se convierte en una moda sin sustancia, el riesgo de decepción es real.