¿Cuál es el origen de la lasaña? Historia y receta de la auténtica boloñesa

¿Cuál es el origen de la lasaña? Historia y receta de la auténtica boloñesa

Celebra el Día Mundial de la Lasaña descubriendo qué hace única a la auténtica boloñesa y por qué este clásico italiano sigue conquistando mesas en todo el mundo.
Porción de lasaña boloñesa tradicional con queso gratinado en un plato
Día mundial de la lasaña ¿por qué celebrar este plato?
Miércoles, Julio 29, 2026 - 12:00

Cada 29 de julio se celebra el Día Mundial de la Lasaña, una fecha que rinde homenaje a uno de los platos más emblemáticos de la cocina italiana. Aunque no existe una versión oficial sobre el origen de esta efeméride ni se conoce quién la impulsó; con el paso de los años la fecha se ha popularizado entre restaurantes, cocineros y aficionados a la gastronomía como una invitación a rendir homenaje a uno de los platos más representativos de la cocina italiana.

Más allá de la celebración, es una oportunidad para poner en valor una receta que ha sabido evolucionar sin perder su identidad y que hoy forma parte de la gastronomía de numerosos países.

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El origen de la lasaña

Los orígenes de la lasaña se remontan a la Antigüedad. Algunos historiadores consideran que su antecedente más remoto es el laganon, una preparación griega elaborada con láminas de masa. Posteriormente, los romanos utilizaron el término lasanum para designar el recipiente donde se cocinaban estos platos. Con el paso de los siglos, la receta evolucionó hasta adoptar la estructura de capas que caracteriza a la lasaña actual.

Las primeras referencias escritas aparecen en manuscritos italianos del siglo XIV y también en The Forme of Cury, un recetario inglés compilado hacia 1390. Sin embargo, fue en Italia, y especialmente en la región de Emilia-Romaña, donde la lasaña terminó de definirse como uno de los platos más representativos de su gastronomía.

En esta región nació la lasagna alla bolognese, elaborada tradicionalmente con pasta fresca al huevo —a menudo enriquecida con espinacas—, ragù alla bolognese, bechamel y queso Parmigiano Reggiano DOP. Esta combinación sigue siendo la referencia de la receta clásica italiana y ha servido de inspiración para numerosas versiones en todo el mundo.

¿Qué hace única a la lasaña?

La lasaña es mucho más que un plato de pasta al horno. Su éxito reside en el equilibrio entre las distintas capas, donde cada ingrediente aporta textura, jugosidad y sabor.

A partir de la receta tradicional han surgido numerosas variantes. Las hay de verduras, pollo, pescado, marisco o espinacas con ricotta, e incluso versiones elaboradas con láminas de calabacín o berenjena en lugar de pasta. Esa capacidad para adaptarse a diferentes ingredientes y preferencias ha convertido a la lasaña en una de las recetas italianas más populares dentro y fuera de su país de origen.

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Cómo preparar una lasaña boloñesa tradicional

Ingredientes:

Para el ragù alla bolognese

  • 500 g de carne picada (250 g de ternera y 250 g de cerdo)
  • 100 g de panceta en dados
  • 1 cebolla
  • 1 zanahoria grande
  • 1 rama de apio
  • 50 ml de vino blanco seco
  • 400 g de tomate triturado o passata
  • 100 ml de leche entera
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida

Para la bechamel:

  • 600 ml de leche entera
  • 50 g de mantequilla
  • 50 g de harina de trigo
  • Sal
  • Nuez moscada

Base

  • 12 láminas de pasta fresca para lasaña (preferiblemente al huevo)
  • 100 g de queso Parmigiano Reggiano DOP rallado

Elaboración:

Comienza preparando el ragù alla bolognese. Calienta el aceite de oliva en una cazuela amplia y añade la panceta. Cocina a fuego medio hasta que empiece a dorarse y libere parte de su grasa.

Incorpora la cebolla, la zanahoria y el apio, todos finamente picados. Sofríe durante unos diez minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que las verduras estén tiernas y ligeramente transparentes.

Añade la carne picada y cocínala, desmenuzándola con una cuchara de madera, hasta que cambie completamente de color y comience a dorarse. Vierte el vino blanco y deja que el alcohol se evapore durante unos minutos.

Incorpora el tomate triturado, mezcla bien y cocina a fuego muy suave durante aproximadamente una hora. Remueve de vez en cuando para evitar que la salsa se pegue. Cuando el ragù haya reducido, añade la leche y cocina entre diez y quince minutos más. Rectifica el punto de sal y añade pimienta negra recién molida al gusto.

Mientras tanto, prepara la bechamel. Derrite la mantequilla en un cazo, incorpora la harina y cocínala durante uno o dos minutos sin dejar que se dore. Añade la leche caliente poco a poco mientras remueves con unas varillas para evitar grumos. Cocina hasta obtener una bechamel lisa, cremosa y sazona con sal y una pizca de nuez moscada.

Precalienta el horno a 180 °C, con calor arriba y abajo.

Para montar la lasaña, extiende una fina capa de bechamel sobre la base de una fuente apta para horno. Coloca una capa de pasta, añade una parte del ragù, cúbrela con un poco de bechamel y espolvorea una pequeña cantidad de Parmigiano Reggiano. Repite el proceso hasta completar las capas.

Finaliza con una última capa de pasta, cubre con el resto de la bechamel y reparte el Parmigiano Reggiano rallado por toda la superficie.

Hornea durante 30-35 minutos, hasta que la pasta esté tierna y la superficie adquiera un bonito color dorado. Si utilizas pasta fresca, puede bastar con unos 25-30 minutos; si empleas láminas secas, sigue las indicaciones del fabricante. Si es necesario, gratina los últimos tres o cuatro minutos.

Antes de servir, deja reposar la lasaña 10 minutos. Este tiempo permite que las capas se asienten, facilita el corte y mejora la textura del conjunto.

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