Texas: La nueva potencia que desafía a California en el mapa del vino americano
Cuando pensamos en Texas, la imagen suele ser la de ranchos infinitos y barbacoa ahumada. Sin embargo, el estado se ha consolidado como una de las regiones emergentes más dinámicas del vino estadounidense.
Lejos de ser anecdótico, Texas es hoy el quinto estado productor de vino de Estados Unidos, solo por detrás de California, Washington, Oregón y Nueva York.
Un sector en pleno crecimiento
La magnitud del fenómeno ya no admite dudas:
- Entre 400 y 500 bodegas operativas en todo el estado.
- Una producción anual estimada de 3 a 4 millones de galones de vino, lo que equivale aproximadamente a 1,2–1,5 millones de cajas anuales.
- Más de 8.000 a 9.000 acres de viñedo plantado, concentrados principalmente en Texas High Plains y Texas Hill Country.
- Un impacto económico superior a 13.000 millones de dólares anuales, incluyendo enoturismo, distribución y empleo indirecto.
Aunque estas cifras están muy lejos de las de California, la curva de crecimiento es constante y sostenida. Texas no compite en volumen: compite en identidad.
Regiones clave: diversidad en estado puro
El tamaño del territorio explica su pluralidad climática. Las zonas más relevantes son:
Texas High Plains
La principal área vitícola en volumen. Situada a más de 1.000 metros de altitud, ofrece amplitud térmica notable y condiciones que recuerdan a zonas cálidas de la Meseta española.
Texas Hill Country
El corazón enoturístico del estado. Colinas, suelos calcáreos y fuerte crecimiento de bodegas boutique. Es la región que más visitantes recibe.
Gulf Coast y North Texas
Zonas con desafíos climáticos mayores, pero con creciente experimentación varietal.
Variedades: el ADN mediterráneo
Texas ha encontrado su identidad en uvas adaptadas al calor. Frente al dominio histórico de Cabernet Sauvignon en otras regiones estadounidenses, aquí triunfan variedades mediterráneas:
Tintas destacadas:
- Tempranillo (la gran bandera del estado)
- Mourvèdre
- Grenache
- Sangiovese
Blancas relevantes:
- Viognier
- Roussanne
- Vermentino
- Albariño
- Chenin Blanc
El Tempranillo texano es, sin duda, el fenómeno más interesante. Su adaptación al clima cálido, junto a la altitud de High Plains, permite vinos maduros pero con frescura suficiente, estructura equilibrada y perfiles especiados.
Estilo y características
Los vinos texanos suelen mostrar:
- Fruta intensa y madura
- Buena concentración
- Taninos redondos
- Graduaciones moderadamente elevadas
- Crianza en roble americano y francés
La nueva generación de productores apuesta por vendimias más tempranas y menor intervención para ganar precisión y equilibrio.
Identidad en construcción
Texas no pretende replicar a Napa Valley. De hecho, su fuerza radica en no parecerse a nadie. La flexibilidad normativa permite experimentar con variedades poco comunes en EE. UU., y la mentalidad emprendedora del estado favorece la innovación constante.
Además, en un escenario de cambio climático, regiones acostumbradas al calor extremo podrían ganar relevancia frente a zonas tradicionalmente más templadas.
¿El futuro del vino americano pasa por Texas?
El crecimiento en número de bodegas, superficie plantada e impacto económico demuestra que el fenómeno no es pasajero. Con más de 400 bodegas activas y una producción que supera el millón de cajas anuales, Texas ya no es una curiosidad regional.
Es una región emergente con personalidad propia. Texas ya no es solo petróleo y rodeos. También es viñedo, altitud y Tempranillo bajo el sol. Y su revolución vinícola apenas está empezando.
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