El hambre global sigue siendo uno de los grandes desafíos contemporáneos. Luis Ernesto Martínez Velandia reflexiona sobre desigualdad, clima, conflictos y derecho a la alimentación.
En el sótano del Mercat de Sant Antoni, Barcelona esconde una cocina pública que va mucho más allá de la gastronomía. La Cuina Comunitària utiliza el acto de cocinar como herramienta para combatir la soledad, crear vínculos vecinales y fortalecer el tejido social del barrio.
Las neveras solidarias que están cambiando Europa: así funciona la red de comida gratuita en Polonia
Polonia impulsa una red de neveras solidarias de acceso libre donde comercios y voluntarios comparten alimentos para reducir el desperdicio y combatir la inseguridad alimentaria de forma digna, anónima y comunitaria.
El turrón que sobra tras la Navidad puede aprovecharse fácilmente en cremas, postres rápidos, desayunos y snacks. Ideas sencillas para evitar el desperdicio y darle una segunda vida.
En Japón, frutas y verduras muestran el rostro de quien las cultiva. Un modelo de confianza y respeto que fomenta el consumo consciente y la conexión entre el campo y la gastronomía.
La chef Maddy Goldberg demuestra que la alta cocina también puede ser sostenible. Con ingredientes rescatados de restaurantes y donaciones, elabora platos gourmet para más de 100 personas cada semana en el York Fort Food Bank, convirtiendo el desperdicio alimentario en una herramienta de cambio social.
Al pelar una naranja solemos desechar el albedo, la capa blanca bajo la piel, aunque es una de las partes más nutritivas y beneficiosas para la salud.
Francia se convirtió en el primer país del mundo en prohibir que los supermercados tiren comida. La ley obliga a donar los alimentos no vendidos, transformando toneladas de desperdicio en esperanza y alimentando a miles de personas cada año.
La sostenibilidad exige reducir el desperdicio alimentario. Con reglas prácticas, IA y robótica, es posible optimizar recursos, cuidar el planeta y garantizar alimentos para el futuro.
El desperdicio alimentario constituye uno de los grandes desafíos contemporáneos para la sostenibilidad, la seguridad alimentaria y la salud pública en Hispanoamérica.
El desperdicio alimentario no es solo un problema económico o ambiental: es, sobre todo, un dilema ético. Tirar comida
significa desaprovechar agua, tierra, energía y trabajo humano, pero también implica dar la espalda a quienes no tienen qué
llevarse a la boca.
¿Sigue siendo viable el desayuno buffet en los hoteles? El aumento de costes, el desperdicio alimentario y la demanda de experiencias personalizadas han puesto en jaque a este símbolo de lujo. Te contamos cómo se está transformando el desayuno más icónico del turismo.
El boom del Ozempic impulsa la moda de las mini porciones en restaurantes de Nueva York a la CDMX. ¿Fin del plato abundante o nueva era gastronómica?
España redujo un 4,4% el desperdicio alimentario en 2024. Entre los principales factores de la reducción se destaca el impacto de la nueva ley, el teletrabajo y la mayor conciencia ambiental.
A pesar de los prejuicios que las rodean, las frutas congeladas conservan su valor nutricional, sabor y textura. Asimismo, son una opción práctica, sostenible y saludable para disfrutar fruta de calidad todo el año, sin desperdiciar ni perder nutrientes.
Apps como Cheaf, Too Good To Go, Bene Bono o Phenix combaten el desperdicio alimentario en Iberoamérica. Con modelos digitales, rescatan excedentes de comercios y los ofrecen al consumidor a precios accesibles, generando impacto ambiental, social y económico.