Comer no solo nutre. Comer provoca. Despierta. Conmueve. Activa emociones profundas que van mucho más allá de la saciedad. Y en ese terreno intangible, la gastronomía se convierte en una de las experiencias humanas más poderosas.
Relación entre dieta, cerebro y emociones destacada durante la Semana del Cerebro. La neurogastronomía conecta sentidos, memoria y bienestar emocional.