Coca-Cola quiere que el refresco haga algo más: llegan las versiones con fibra prebiótica

Coca-Cola quiere que el refresco haga algo más: llegan las versiones con fibra prebiótica

Coca-Cola entra en la carrera del refresco funcional con versiones de Coca-Cola Zero, Sprite Zero y Fresca con 6 gramos de fibra prebiótica.
Latas de Coca-Cola Zero Sugar, Sprite Zero Sugar y Fresca, marcas que probarán versiones con 6 gramos de fibra prebiótica.
oca-Cola prueba versiones prebióticas de Coca-Cola Zero, Sprite Zero y Fresca
Lunes, Octubre 19, 2026 - 20:00

Durante décadas, un refresco tenía una misión bastante clara: refrescar, gustar y acompañar una comida. Ahora se le empieza a pedir algo más. Coca-Cola probará versiones con fibra prebiótica de Coca-Cola Zero Sugar, Sprite Zero Sugar y Fresca, tres de sus marcas más reconocibles, en un movimiento que acerca definitivamente las bebidas funcionales al gran consumo.

La compañía ha anunciado que el ensayo comenzará a finales de octubre en determinadas zonas de Nueva York, Nueva Jersey y Pensilvania. Cada lata mantendrá la condición de cero azúcar e incorporará 6 gramos de fibra prebiótica. Por ahora se trata de un lanzamiento regional de prueba y Coca-Cola no ha comunicado una fecha para extenderlo a otros mercados. 

¿Qué pinta la fibra prebiótica dentro de un refresco?

Los prebióticos son sustancias que determinadas bacterias de la microbiota pueden utilizar como alimento. En muchos productos se presentan en forma de fibras fermentables, y precisamente por eso han empezado a aparecer con frecuencia en yogures, snacks, suplementos y, cada vez más, bebidas carbonatadas.

Las nuevas versiones de Coca-Cola, Sprite y Fresca incorporarán seis gramos por lata, una cantidad similar a la que ya ofrecen algunas referencias de marcas especializadas en refrescos funcionales. La propia OLIPOP comercializa actualmente líneas con 6 y 9 gramos de fibra por lata. 

El matiz importante está en no confundir “contiene prebióticos” con “es saludable” de forma automática. Que una bebida aporte fibra puede ser un elemento nutricional añadido, pero no convierte por sí solo al refresco en sustituto de una alimentación rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y otros alimentos naturalmente ricos en fibra.

Poppi y Olipop cambiaron la conversación

El paso de Coca-Cola no llega de la nada. En Estados Unidos, marcas como Poppi y Olipop han construido buena parte de su éxito alrededor de la idea de un refresco “better for you”: menos azúcar, más funcionalidad y una comunicación estrechamente vinculada al bienestar y la microbiota.

Ese crecimiento terminó llamando también la atención de las grandes compañías. PepsiCo adquirió Poppi en 2025 por cerca de 2.000 millones de dólares, una operación que dejó claro que la categoría había dejado de ser una pequeña extravagancia para convertirse en negocio. 

En Excelencias Gourmet ya contamos cómo Yuzz convirtió el refresco funcional en “skincare bebible”, incorporando al discurso de las bebidas ingredientes asociados al cuidado personal. La tendencia tampoco se limita a los refrescos: la creatina, las proteínas y los electrolitos han llegado incluso a la coctelería.

Algo parecido está ocurriendo con otras categorías. Las grandes cerveceras también están buscando crecimiento en bebidas sin alcohol y propuestas funcionales, mientras el lineal se llena de fórmulas que prometen hidratación, energía, proteína, vitaminas o apoyo digestivo.

El próximo campo de batalla puede estar en una lata

Lo verdaderamente significativo de la prueba de Coca-Cola no son solo los seis gramos de fibra. Es que la compañía ha decidido incorporar la funcionalidad dentro de marcas que el consumidor ya conoce, en lugar de crear exclusivamente una enseña nueva.

Si la prueba funciona, podría abrir una nueva fase para el sector: el consumidor ya no tendría que elegir entre el refresco clásico y una marca especializada en bienestar. Podría encontrar ambas cosas dentro de la misma lata.

La pregunta ya no parece ser si los refrescos funcionales tienen espacio en el mercado. La pregunta es hasta dónde llegará la carrera por conseguir que cada bebida, además de saber bien, tenga que prometer algo más.

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