Qué comen los famosos en el Festival de Venecia 2026: del Rombo alla Clooney al Red Carpet

Qué comen los famosos en el Festival de Venecia 2026: del Rombo alla Clooney al Red Carpet

George Clooney tiene un rodaballo con su nombre y Adam Driver pidió pasta con tomate: descubrimos qué se come en el Festival de Venecia 2026.
Festival cine Venecia
Festival cine Venecia
Viernes, Septiembre 4, 2026 - 19:00

George Clooney tiene un rodaballo con su nombre, la alfombra roja se ha convertido en un tartar de lubina y algunas estrellas de Hollywood sorprenden pidiendo unos sencillos spaghetti al pomodoro. La 83ª Mostra Internacional de Cine de Venecia demuestra que, a pocos metros de los flashes, existe otra puesta en escena: la que ocurre sobre la mesa, donde la laguna, el pescado, las verduras y el Prosecco están ganando terreno al lujo entendido como puro artificio.

En Venecia, durante estos días, casi todo parece diseñado para ser fotografiado.

Las llegadas en lancha, los vestidos, los esmoquin, las escalinatas del Palazzo del Cinema y una alfombra roja que, del 2 al 12 de septiembre de 2026, vuelve a convertir el Lido en uno de los grandes centros internacionales del cine.

La 83ª Mostra Internazionale d'Arte Cinematografica di Venezia, organizada por La Biennale y dirigida por Alberto Barbera, arrancó con el estreno mundial de Ink, de Danny Boyle, y con uno de los momentos más destacados de esta edición: George Clooney recibió el León de Oro a toda su carrera.

Pero a pocos metros del lugar donde posan actores y directores existe otra alfombra roja, una que se come.

El chef italiano Tino Vettorello cumple este año su 17ª edición consecutiva al frente de la propuesta gastronómica vinculada a la Terrazza Biennale, situada frente al red carpet, y a los espacios del Palazzo del Casinò.

Para 2026 ha diseñado tres recorridos degustación nocturnos y una carta específica para el almuerzo. Y la gran novedad no es solamente qué platos aparecen, sino el mensaje que transmiten: menos ingredientes colocados únicamente para impresionar y más laguna de Venecia, producto local, pescado, vegetales y sabores reconocibles.

La alta cocina de la Mostra parece estar descubriendo que el auténtico lujo puede encontrarse bastante más cerca de casa.

Red Carpet y Rombo alla Clooney: cuando las estrellas terminan convertidas en platos

El plato que mejor resume la edición de 2026 tiene un nombre imposible de separar del Festival: Red Carpet.

Vettorello convierte la alfombra roja en una elaboración de tartar de lubina de Valle del Lovo, brotes de la laguna, polvo de aceite y mayonesa de Conegliano Valdobbiadene Prosecco Superiore DOCG.

La idea podría haberse quedado en un simple juego visual.

Pero lo interesante está precisamente en que los ingredientes hablan de otro protagonista: el territorio veneciano.

En la misma propuesta reaparece Ostrica in bolla, una ostra acompañada de salicornia, gel de limón, frambuesa y cristales de Conegliano Valdobbiadene Prosecco Superiore DOCG.

Y después está el plato que probablemente genere más fotografías que ninguno.

Rombo alla Clooney.

El rodaballo dedicado a George Clooney nació hace casi una década y se ha convertido en una de las recetas más reconocibles del chef. La edición de 2026 era demasiado simbólica para dejarlo fuera: el actor estadounidense recibió el León de Oro honorífico en la ceremonia inaugural del 2 de septiembre y su plato ha regresado al menú.

La elaboración juega con rodaballo, salicornia, frambuesa, cítricos y Prosecco Superiore DOCG. Es una receta creada alrededor de una estrella de Hollywood, pero su sabor pretende contar sobre todo el Véneto.

La relación entre cine y cocina no termina ahí.

A lo largo de los años, Vettorello ha creado elaboraciones inspiradas en diferentes invitados. Penélope Cruz dio nombre a unos spaghetti negros elaborados con Prosecco y productos del mar, mientras Viaggio al Sud, inicialmente concebido para Lady Gaga, reúne burrata de búfala, pimientos, tomate datterino, albahaca y polvo de alcaparras de Pantelleria.

En 2026 este último reaparece dentro de Cavallino, el recorrido más vegetal de los tres menús diseñados para la Terrazza Biennale.

Los otros dos tienen identidades muy diferentes.

Venezia 83 juega directamente con la iconografía del Festival, mientras Laguna coloca el agua y el pescado en el centro con platos como tartar de seriola acompañado de fruta de la pasión y trufa negra o bacalao cocinado a baja temperatura con crema de guisantes, gotas de pimiento rojo y una teja de tinta de sepia.

En Cavallino, en cambio, las verduras y los huertos vénetos toman el protagonismo mediante propuestas como crepes vegetales con tomate datterino y chips de Grana Padano DOP de 24 meses.

También el almuerzo mira hacia la laguna. La carta incluye baccalà mantecato sobre una teja de tinta de sepia y spaghetti negros con cangrejo azul, tomate datterino y bottarga de mújol.

El mensaje se repite de plato en plato.

En el Festival de Venecia de 2026, Hollywood aparece en el nombre; Italia intenta quedarse en el sabor.

Adam Driver pidió spaghetti al pomodoro y Jacob Elordi quiso probar las moeche

La pregunta resulta inevitable cada año:

¿qué comen realmente las estrellas cuando desaparecen las cámaras?

La respuesta puede ser bastante menos espectacular de lo que imaginamos.

Vettorello ha recordado algunas de las peticiones que más le han sorprendido a lo largo de sus años en el Lido. Adam Driver quiso simplemente spaghetti al pomodoro.

Sin espumas. Sin caviar. Sin una lista interminable de ingredientes.

Pasta y tomate.

Jacob Elordi, en cambio, se interesó por las moeche al descubrirlas en Venecia. Son pequeños cangrejos verdes de la laguna que durante un breve periodo pierden temporalmente su caparazón duro y se convierten en una de las especialidades estacionales más singulares de la cocina veneciana.

Después de conocer su historia, quiso probarlas fritas y acompañadas de una copa de Prosecco.

La anécdota explica bastante bien la dirección que parece tomar la cocina vinculada al Festival.

Según el propio Vettorello, con los años los gustos de muchos invitados han evolucionado hacia mayor ligereza, más protagonismo vegetal, pescado y productos reconocibles.

No significa abandonar la sofisticación.

Significa cambiar aquello que entendemos por sofisticado.

Una moeca recién llegada de la laguna tiene poco sentido si la analizamos únicamente por precio o espectacularidad. Sin embargo, probarla en Venecia, durante el corto periodo en el que puede consumirse, mientras alguien explica por qué existe esa tradición, puede convertirse en una experiencia mucho más exclusiva que incorporar al plato un ingrediente costoso procedente de miles de kilómetros.

Ese cambio conecta con una tendencia que atraviesa buena parte de la gastronomía contemporánea: el lujo ya no consiste necesariamente en añadir; a veces consiste en saber quitar.

Y, sobre todo, en conseguir que el visitante pueda reconocer dónde está.

Por eso en los menús aparecen continuamente salicornia, pescado del Adriático, verduras, tomate, burrata, Grana Padano, bottarga y Conegliano Valdobbiadene Prosecco Superiore DOCG, que no funciona únicamente como bebida para el brindis, sino también como ingrediente de distintas elaboraciones.

La idea resulta especialmente interesante en un evento que recibe invitados de todo el planeta.

¿Qué sentido tendría llegar hasta Venecia para comer exactamente aquello que podría encontrarse en Los Ángeles, Londres o Nueva York?

La pregunta transforma el concepto de cocina de celebrities.

El objetivo ya no consiste únicamente en averiguar qué quiere comer una estrella.

También consiste en conseguir que la estrella recuerde qué comió porque estaba en Venecia.

Del menú oficial a los bacari: Venecia sigue sabiendo a cicchetti, spritz y Bellini

Naturalmente, el Festival dura once días y la gastronomía veneciana no termina en la Terrazza Biennale.

Fuera del circuito oficial, la ciudad conserva una de las formas más atractivas de comer informalmente en Italia: los bacari, pequeñas tabernas donde el aperitivo gira alrededor de los cicchetti.

Baccalà mantecato sobre pan o polenta, sardinas en saor, pequeñas albóndigas, pescados, embutidos o verduras convierten la costumbre de pasar de barra en barra en una experiencia gastronómica completamente distinta de una cena de gala.

Aunque quizá ambos mundos estén ahora más cerca de lo que parece.

El mismo baccalà mantecato que forma parte de la tradición popular veneciana aparece reinterpretado este año en la carta de almuerzo de la Terrazza Biennale.

Es un buen ejemplo de cómo la alta cocina contemporánea vuelve continuamente la mirada hacia elaboraciones reconocibles y productos locales.

Y si hablamos de aperitivo, Venecia sigue teniendo una relación inevitable con las burbujas.

El spritz continúa siendo parte fundamental del paisaje líquido italiano. En Excelencias Gourmet hemos recorrido también la evolución de la familia spritz y sus versiones contemporáneas, donde el Prosecco mantiene un papel protagonista.

Pero existe otro cóctel todavía más veneciano: el Bellini, nacido en la ciudad y convertido en uno de los grandes clásicos internacionales de la coctelería con vino. Su historia encaja además con una tendencia que continúa creciendo en las barras: utilizar vinos y espumosos como base de cócteles más ligeros y gastronómicos.

Y para terminar una comida italiana siempre existe espacio para el dulce.

El tiramisú sigue siendo uno de los postres italianos con mayor capacidad para reinventarse sin perder su identidad, aunque la gastronomía del Festival de este año parece especialmente interesada en mirar hacia el Véneto desde el producto salado y la laguna.

Quizá esa sea precisamente la gran diferencia respecto a la imagen que durante años hemos construido alrededor de lo que comen los famosos.

No hacen falta supuestos desayunos a base de smoothies verdes ni una lista de alimentos que presumiblemente mantienen a los invitados preparados para la alfombra roja.

Las historias gastronómicas reales de la Mostra son bastante mejores.

George Clooney tiene un rodaballo que lleva su apellido. Adam Driver quiso spaghetti con tomate. Jacob Elordi descubrió las moeche. Y un chef que lleva diecisiete ediciones cocinando frente a la alfombra roja ha decidido que la forma de sorprender a Hollywood consiste en buscar los ingredientes cada vez más cerca de Venecia.

Quizá el verdadero lujo de esta edición esté ahí.

No en servir lo más caro, ni lo más complejo, ni aquello que genere la fotografía más extravagante.

Sino en conseguir que una estrella internacional dé un bocado y entienda dónde está.

En la alfombra roja cambian los famosos. En el plato, Venecia quiere que el protagonista siga siendo el territorio.

Buscar