Nació en una farmacia de Barcelona y hoy está en más de 120 países: la increíble historia de Danone

Nació en una farmacia de Barcelona y hoy está en más de 120 países: la increíble historia de Danone

Danone nació en Barcelona como un producto medicinal vendido en farmacias. La historia de la compañía incluye exilios, seis guerras y la transformación del yogur en uno de los alimentos más consumidos del planeta.
Isaac Carasso, fundador de Danone, posa frente a un establecimiento histórico de la marca en una imagen de los años veinte. La fotografía muestra los primeros anuncios del yogur Danone, que entonces se comercializaba por sus beneficios digestivos.
Isaac Carasso, fundador de Danone, en una imagen histórica de los orígenes de la marca
Miércoles, Junio 10, 2026 - 15:30

Hoy resulta difícil imaginar un supermercado sin yogures. Están en desayunos, meriendas, postres y dietas de medio planeta. Sin embargo, hubo un tiempo en el que nadie los compraba porque, sencillamente, nadie sabía qué eran.

La historia de cómo el yogur pasó de ser un producto prácticamente desconocido en Europa occidental a convertirse en uno de los alimentos más consumidos del mundo tiene nombre propio: Danone. Y detrás de esa historia se encuentra una familia sefardí, seis guerras, un exilio forzado y una pequeña fábrica nacida en Barcelona en 1919.

Lo que comenzó como un remedio digestivo para niños acabaría convirtiéndose en una de las mayores multinacionales de alimentación del planeta.

Todo empezó con una leche agria llegada de Bulgaria

La historia arranca en Tesalónica, una ciudad entonces perteneciente al Imperio Otomano y hogar de una importante comunidad sefardí.

Allí nació en 1874 Isaac Carasso, hijo de comerciantes dedicados a la exportación de aceite y frutos secos. A principios del siglo XX conoció un producto que los comerciantes búlgaros llamaban jaurt: una leche fermentada de oveja, espesa, ácida y viscosa que consumían por sus supuestas propiedades beneficiosas para la salud. 

La curiosidad de Carasso coincidió con los avances científicos de la época. En 1905 el microbiólogo búlgaro Stamen Grigorov identificó el Lactobacillus bulgaricus, responsable de la fermentación del yogur. Poco después, el premio Nobel Iliá Metchnikoff relacionó el consumo de leches fermentadas con la longevidad observada en diversas poblaciones rurales europeas.

Isaac quedó fascinado por aquellas investigaciones y decidió que aquel producto podía tener futuro más allá de los Balcanes.

Una empresa nacida entre guerras y exilios

Pero la historia no siguió un camino sencillo. Durante los años siguientes, Tesalónica quedó atrapada en una sucesión de conflictos: la guerra ítalo-turca, las guerras balcánicas, la Primera Guerra Mundial y posteriormente la Segunda Guerra Mundial. La familia Carasso, como muchos sefardíes de la región, solicitó asilo en España. 

Tras varios años marcados por la inestabilidad política, la familia se instaló definitivamente en Barcelona.

En 1919, Isaac Carasso abrió un pequeño laboratorio en el barrio del Raval con una idea revolucionaria: fabricar yogur de manera artesanal para ayudar a combatir los problemas intestinales infantiles. 

El yogur no nació como un postre, sino como un remedio medicinal.

El yogur que se vendía en farmacias

En aquella época los españoles no consideraban el yogur un alimento habitual.

Por eso los primeros productos de Danone no se vendían en tiendas de alimentación, sino exclusivamente en farmacias bajo recomendación médica. Diversos especialistas y microbiólogos apoyaron su uso para mejorar determinados trastornos digestivos, especialmente en niños. 

El respaldo del Colegio de Médicos de Barcelona y posteriormente de la Casa Real española contribuyó a aumentar la credibilidad del producto.

En 1927, la compañía inauguró una fábrica en Madrid y obtuvo el reconocimiento como proveedor de la Casa Real. 

¿Por qué se llama Danone?

El nombre de la marca tiene una historia mucho más personal de lo que muchos imaginan.

Isaac decidió bautizar la empresa utilizando el apodo familiar de su hijo Daniel, al que todos llamaban cariñosamente "Danón".

De aquella forma afectuosa surgió Danone, una palabra que acabaría convirtiéndose en una de las marcas alimentarias más reconocidas del planeta. 

El hombre que transformó una medicina en un fenómeno mundial

La verdadera revolución llegó con Daniel Carasso. Tras estudiar comercio en Francia, comprendió que el yogur tenía potencial para llegar mucho más lejos que las farmacias.

En 1929 fundó la filial francesa de la compañía en París y tomó una decisión clave: modificar ligeramente la receta para reducir la acidez y hacer el producto más agradable para el consumidor general. 

La estrategia fue un éxito inmediato.

Por primera vez el yogur comenzaba a percibirse como un alimento cotidiano y no solo como un producto terapéutico.

La guerra que cambió el nombre de Danone

La llegada de la Segunda Guerra Mundial obligó nuevamente a la familia a huir.

Como judío sefardí, Daniel Carasso escapó de la ocupación nazi y consiguió llegar a Estados Unidos tras pasar por Cuba. Allí refundó la empresa en Nueva York en 1942 bajo un nuevo nombre: Dannon

La adaptación no fue solo lingüística. Para conquistar al consumidor estadounidense incorporó una innovación que hoy parece normal pero entonces resultaba revolucionaria: yogures con fruta y mermelada en el fondo del envase. 

El éxito fue inmediato y abrió definitivamente las puertas del mercado internacional.

De una pequeña fábrica en Barcelona a más de 120 países

Las décadas posteriores estuvieron marcadas por fusiones, adquisiciones y expansión global.

La compañía se integró con Gervais en 1967 y posteriormente pasó a formar parte del grupo francés BSN, consolidando la estructura empresarial que daría origen al actual Grupo Danone. 

Con el tiempo incorporó marcas vinculadas al agua mineral, la nutrición especializada y la alimentación infantil, convirtiéndose en una de las empresas alimentarias más importantes del mundo.

Hoy Danone está presente en más de 120 mercados y millones de personas consumen diariamente productos que tienen su origen en aquella pequeña idea que Isaac Carasso desarrolló hace más de un siglo. 

La historia que pocos conocen

Detrás de cada yogur hay una historia poco habitual. La de una familia sefardí obligada a abandonar su hogar por las guerras. La de un emprendedor que vio futuro en una leche fermentada desconocida. La de un hijo que transformó una medicina en un producto universal.

Y también la de una empresa que sobrevivió a seis guerras, atravesó fronteras, cambió de continente varias veces y terminó modificando para siempre los hábitos alimentarios de millones de personas.

Todo ello comenzó en una pequeña fábrica del Raval barcelonés en 1919.

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