Entrevista a Francisco Hernández González, The Macallan Brand Ambassador

Creado: Mié, 21/12/2011 - 19:21
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Entrevista a Francisco Hernández González,  The Macallan Brand Ambassador

Macallan es una destilería que se funda en 1824, una de las más importantes  en el Norte de Escocia. Su nombre  viene de una fusión de dos nombres gaélicos.: Mac, que significa tierra fértil; y An, un predicador irlandés que se afincó en la zona y comenzó el proceso de destilación.

Como la cultura indica, Macallan la iniciaron los irlandeses y hasta el día de hoy son más de 200 años trabajando con lo que es la historia del whisky, aseguró a Excelencias Gourmet , Francisco Hernández González,  The Macallan Brand Ambassador.

-¿Cómo habéis conseguido mantener la marca 200 años, con todas las vicisitudes históricas que ha habido en estos años?

El whisky es un producto que como cualquier otro alcohol sirve para soportar penas y para alegrar grandes momentos. Creo que ese ha sido el motor, y sobre todo el gran trabajo que se ha hecho desde la destilería.

Empezó como algo familiar, y actualmente es propiedad de Erdington Group, propietaria entre otros de Brugal, Highlands Park y Cutty Shark, que es una potencia a nivel de destilados mundial.

Todo ello nos ha llevado a lo que es el día de hoy en Macallan, sobrevivir a todo ello y sobre todo, con una presencia de la importancia de la marca. Yo creo que, sin duda, Macallan representa todo lo que el whisky de malta debe ser.

-Nos estás diciendo que es un whisky de malta. Danos una pincelada para nuestros lectores que no sepan lo que es. ..

El whisky de malta es un producto derivado de la cebada. El whisky de malta, como el nombre indica, es el proceso de elaboración de un whisky con cebada 100%, un mínimo en años de barrica y hecho íntegramente en Escocia. Eso es el Scoth Whisky Single Malt.

Se destila únicamente en una destilería y siempre, y creo que es una de las cosas más importantes, en alambique hecho artesanalmente de cobre. Sobre todo lo más importante para Macallan es el añejamiento en barrica, que nosotros preseleccionamos y sazonamos con Jerez.

Son barricas españolas, del Norte de España, de Galicia, Asturias y Cantabria, que maceramos en Jerez oloroso y después de alrededor de 18 meses transportamos a Escocia y dejamos reposar un mínimo de 12 años nuestro whisky dentro.

-Tenéis una asociación muy interesante con la marca Lalique. ¿Qué es lo que estáis haciendo con ellos?

Con Lalique se quiso hacer, yo creo, una de las uniones de arte más importantes también en la historia de Escocia y Francia. Con René Lalique celebrando el 150 aniversario del nacimiento de lo que es Lalique se hizo una línea de los seis pilares de Macallan con decantadores hechos artesanalmente con un sistema que se llama Cire Perdue, que es como antiguamente se elaboraron los decantadores.

Hemos hecho esta asociación en la cual también juega un peso muy importante, creo que es justo remarcarlo, Charity Waters, una asociación sin ánimo de lucro en la cual nosotros destinamos un fondo importante de los beneficios de la destilería para hacer pozos en países en vías de desarrollo.

El año pasado creo que fue especial, porque conseguimos subastar un Lalique, se llama Lalique 64 años; una barrica de 64 años de Jerez, única, en un decantador de litro y medio que dio la vuelta al mundo y que el diez del noviembre del 2010 se subastó por la escalofriante cifra de 435.000 dólares.

Nunca antes se había vendido un decantador por ese precio y creo que ahí se entendió el peso que tenía Lalique, Macallan y Charity Waters. El 100% del beneficio de la subasta, que vino por la casa Sotheby’s de Nueva York, fue íntegramente a Charity Waters. Eso para nosotros fue un punto muy importante.

-Estamos asistiendo a un boom de todo el tema chef, sumiller, maridajes… en el mundo del whisky, ¿los Brand Ambassador sois como los sumiller del mundo del vino?

Yo no sé si realmente somos los sumiller. No sé si yo sería capaz de encontrar tantos matices dentro de un whisky… pero lo que sí somos es la imagen de la marca.

Creo que tanto yo, de la mano de Macallan, como Carolina (brand ambassador The Glenrothes) transmitimos lo que la destilería intenta legar. Somos la rama que conecta desde Escocia con el público, y no sé si tan técnicamente hablando del destilado (obviamente conocemos nuestro destilado muy a fondo, sabiendo cada una de las características) pero el embajador es la imagen de una destilería, con una cara y con respuesta directa al consumidor.

-Lo que sí es cierto es que se está abriendo mucho el tema de que no solamente  el whisky sirve para tomar una copa, si no que ya se están haciendo cosas muy interesantes en ese maridaje con comida…

Es muy interesante. Realmente nosotros no cerramos ninguna puerta. Creo el camino que se ha abierto es un camino muy bonito, un camino que se debe seguir. Cuando alguien consigue reactivar un consumo tan flojo y tan bajo en un país con unas nuevas técnicas, se debe aprovechar y, obviamente, el whisky no ha hecho oídos sordos a esta llamada, y lo que sí que hemos hecho es conservar aquel prescriptor que degusta el whisky sólo, que decide cómo tomarlo, que a él le gusta disfrutar ese momento de whisky, pero no cerrar ninguna puerta al consumo. Estamos abiertos a todos los consumos que hay.

Obviamente nosotros, desde mi figura, que es la de Brand Ambassador, aconsejamos cómo tomar el whisky pero nunca vamos a decir a nadie cómo deben tomar el producto. Entonces, creo que la experiencia que estamos viviendo en el Whisky Fest de la mano de Nacho Espadas que ha realizado un evento fantástico.

También hemos hecho un copartner con Inari, un restaurante japonés de mucho renombre en Madrid, hemos querido hacer un pequeño acercamiento a una cocina tan de moda como el sushi, lo japonés en todas las ciudades de España. Hemos querido hacer un pequeño no maridaje, sino un juego de aromas.

Hemos hecho coctelería con la base de whiskies de malta con un poco de toque asiático: infusiones, sakes, aromas, especias… y jugar con este aroma pero con una base. Y creo que sí que es importante remarcarlo: cuando jugamos con la coctelería de un producto tan bien tratado desde sus inicios como es el whisky, se debe tener dos bases: que siempre se trate con respeto y con una base de por qué se mezcla, y cuando ya se acabe de tomar un whisky, aunque sea un cóctel de whisky, aunque sea una explosión de sabores, yo recuerde que he tomado un whisky.

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