Asistimos al imperio de la dieta cetogénica. Pocos entornos sociales quedan sin una referencia a esta forma de alimentación que promete adelgazar. Pero, ¿qué tanto logra el también llamado plan keto? ¿Cuáles son sus beneficios y peligros? Te lo contamos.
¿Qué es la dieta keto y cómo funciona la cetosis?
La dieta cetogénica consiste en la ingesta de menos de 50–60 gramos diarios —e incluso a 20 gramos— de carbohidratos, y en su lugar consumir mayor proteína. Ello obliga al cuerpo a recurrir a la oxidación de grasas en el hígado, generando cuerpos cetónicos que alimentan al cerebro y a los músculos.
En condiciones normales, el cuerpo utiliza la glucosa procedente de los hidratos de carbono como principal fuente de energía. De ahí que si la reserva es insuficiente, el organismo entra en una especie de “modo alternativo”: empieza a quemar grasa como combustible principal.
Este proceso da lugar a la producción de cetonas, que sustituyen a la glucosa como fuente energética. El resultado es una quema más rápida de grasa corporal, similar a la que se produce durante el ayuno. De ahí que a menudo se le compare con el ayuno intermitente.
Alimentos permitidos y prohibidos en la dieta cetogénica: qué comer en dieta keto
Para alcanzar la cetosis, los científicos recomiendan estas proporciones:
- 60–75 % de grasas
- 25–30 % de proteínas
- 5–10 % de hidratos de carbono
Los productos más usuales son pescados azules y marisco, carnes y huevos, aguacate y frutos secos, aceite de oliva, aceite de coco y grasas vegetales, semillas, lácteos (limitando la leche), cacao puro, cremas de frutos secos
Alimentos que se deben evitar en el menú keto:
- Cereales y derivados
- Azúcares añadidos
- Frutas
- Verduras ricas en carbohidratos
Eso sí, no existe una única dieta cetogénica. Puede ser más o menos flexible. Todo dependerá de los objetivos (pérdida de grasa, definición muscular o uso terapéutico) y de las características de cada persona.
¿Qué tanto ayuda a adelgazar la dieta cetogénica?
La respuesta corta es sí y y los motivos principales son tres:
- Menor almacenamiento de grasa, debido a la reducción de los hidratos de carbono, que evita que estos se acumulen y se transformen en grasa corporal.
- Saciedad, puesto que el aumento de proteínas en la alimentación prolonga esta sensación.
- Mayor resistencia y prevención de enfermedades crónicas, al depender menos de la glucosa, el cuerpo tiene más resistencia y prevenir.
Aun así, no se trata de una dieta milagro. Los resultados dependen del seguimiento correcto, la calidad de los alimentos y, sobre todo, del acompañamiento profesional.
¿Es la dieta keto para todos?
Como pasa también con el ayuno intermitente, la dieta cetogénica tampoco está recomendada para todo el mundo. De hecho, debe evitarse o extremarse la precaución en personas con enfermedades metabólicas, diabetes, trastornos de la conducta alimentaria, o problemas renales, pancreáticos o tiroideos. En esos casos pudiera derivar en incovenientes como mareos, dolor de cabeza, mal aliento y estreñimiento por falta de fibra.
También hay que tener en cuenta que en cetosis, el organismo funciona en una situación metabólica excepcional, por lo que no se considera una dieta equilibrada a largo plazo sin supervisión médica o nutricional.