Durante el siglo XX, el humidor experimentó una transformación definitiva. La evolución de los sistemas de humidificación permitió mejorar la conservación del tabaco, mientras que la artesanía convirtió algunos modelos en auténticas piezas de lujo.
La conservación de los Habanos depende de dos factores esenciales: humedad y temperatura. Un humidor bien controlado evita que el puro se seque, se humedezca en exceso o pierda sus aromas.
El uso del hongo koji permite madurar carne en solo 5 días, reduciendo tiempos y evitando pérdidas de peso. Una técnica sorprendente que puede transformar la industria cárnica.
Los Habanos se conservan mejor en tubos, ya que ayudan a mantener la humedad adecuada y protegen la capa frente a golpes y roces. Frente a pureras o soluciones improvisadas, los tubos de aluminio garantizan una mejor conservación fuera del humidor, manteniendo aroma, sabor y estructura del cigarro.