Ramadán, ¿qué y cuándo se come en el mes del Islam?
Cae el sol y el mundo musulmán se despierta. Tras un día de trabajo y rezo, la mesa se llena de los más suculentos manjares, mientras que, son el agua y los dátiles la primera ingesta desde que amaneció hace largas horas. Ha comenzado el Ramadán con la llegada del 17 de febrero. Hasta el 19 de marzo (según el calendario lunar) el mundo árabe se levanta en un agradecimiento colectivo que observa en el ayuno un puente para el crecimiento espiritual. Al final del día, la comida es lo menos importante de un mes tan especial, pero la gastronomía árabe brilla sin igual.
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Ayuno de cuerpo y mente: ¿Qué significa el Ramadán?
El Ramadán pone a prueba a los fieles de la religión musulmana durante el noveno mes del calendario islámico, ya que testa la disciplina. Quienes lo practican lo traducen como el crecimiento más personal e íntimo en una unión de fortaleza física y mental regida por el ayuno.
Los musulmanes realizan un ejercicio de introspección que consiste en mantenerse alejados de todas las tentaciones, comenzando por la comida. Así, el Ramadán es mucho más: ayuno, oración, caridad, profesión de fe y peregrinaje. Son los cinco pilares del mes sagrado de esta religión.
¿Cuándo se come durante Ramadán? El iftar y el suhur ponen los límites del ayuno
La alimentación durante este periodo está estrictamente marcada por el ciclo solar:
Al atardecer, se rompe el ayuno con el iftar; que vuelve a comenzar tras la última comida justo antes del amanecer: el suhur.
El iftar: Con la caída del sol, la primera ingesta busca recuperar energías rápidamente con elaboraciones mucho más consistentes como guisos, sopas, carnes, miel y frutos secos. La gastronomía árabe aviva las grandes mesas compartidas durante un mes donde el protagonista es la socialización.
El suhur: Suele consistir en yogur, fruta y platos ligeros pero muy nutritivos y que aporten carga de energía suficiente para afrontar el día, ya que la vida cotidiana no debe frenar, sino que se entiende como un fortalecimiento de cuerpo y alma.
Los platos típicos que no faltan en la mesa del mes del islam
La gastronomía durante el Ramadán adquiere una dimensión que implica la hora del disfrute de la compañía de los más allegados alrededor de platos tradicionales y caseros:
Dátiles: el primer bocado
Son el ingrediente principal. Se comen solos para comenzar y antes de probar otro bocado. Simbolizan la humildad y siguiendo los pasos de Mahoma, el profeta del islam. Más allá, se toman en postres, con coco y miel como acompañantes, y en platos salados.
Harira: la sopa reconstituyente
Es una sopa con pollo, ternera, tomate, lentejas, garbanzos y cilantro. Se prepara durante todo el año, pero durante el Ramadán, la harira contiene todos los nutrientes que requiere el organismo para recuperarse del ayuno. Se suele acompañar de dátiles, higos o shebbakiyya, un hojaldre de frutos secos y miel.
Malawah y harcha: el pan tradicional
Es el pan más típico que acompaña a los platos fuertes de la cocina árabe. También llamado mlawi, es muy popular en Oriente Medio, mientras que el en norte de Marruecos se consume más otro tipo de pan llamado harcha, con sémola de maíz.
Beghir: un postre donde no falta la miel
Es un postre muy típico del Ramadán y general de la cocina magrebí. Hablamos de una especie de crèppe de sémola y levadura muy esponjoso. Se suele comer con nueces, almendras y miel, aunque previamente se sumerge en un almíbar de mantequilla y miel.