Diana Luque: “Chupadero es un vino que me devuelve a Lanzarote”

Diana Luque: “Chupadero es un vino que me devuelve a Lanzarote”

Diana Luque, sumiller de Lhardy y una de las jóvenes figuras de la sumillería española, elige Chupadero, un vino volcánico de Lanzarote, para una emotiva vuelta a sus raíces canarias.
Diana Luque, sumiller de Lhardy y Excelencia de la Promoción 31 del Curso Superior de Sumilleres de la Cámara de Comercio de Madrid, degustando un vino durante una cata en el histórico restaurante madrileño, donde desarrolla su trayectoria profesional.
Diana Luque y Chupadero: el vino volcánico de Lanzarote que la conecta con sus raíces
Viernes, Junio 12, 2026 - 08:30

Hay vinos que impresionan por su complejidad, otros por su rareza y algunos por su capacidad para emocionar. Para Diana Luque, sumiller del histórico restaurante Lhardy de Madrid y una de las jóvenes profesionales con mayor proyección de la sumillería española, Chupadero pertenece a esta última categoría. No es solo un vino. Es un regreso a casa.

En esta nueva entrega de Un Vino, Un Sumiller, Diana elige un vino profundamente ligado a su historia personal: un Listán Blanco nacido en el interior de un antiguo volcán de Lanzarote que le permite reconectar con la isla donde creció, donde comenzó su carrera profesional y donde descubrió sus primeros vinos.

De Lanzarote a Madrid: una carrera construida paso a paso

La historia profesional de Diana comenzó precisamente en Lanzarote. Lo hizo por vocación, atraída por una profesión que le permitía combinar el contacto con las personas, el dinamismo del servicio y la búsqueda constante de la excelencia.

Tras sus primeros años en la hostelería canaria, sintió la necesidad de seguir creciendo profesionalmente. Málaga fue la siguiente parada, aunque la llegada de la pandemia interrumpió temporalmente ese camino. Más tarde llegó Bilbao, una etapa decisiva en su evolución profesional.

Fue allí donde trabajó en uno de los restaurantes del grupo de Martín Berasategui, pasando de camarera a maître y comenzando a profundizar seriamente en el mundo del vino. La convivencia con una carta mucho más amplia y la influencia del sumiller Miguel, a quien considera una de las personas que despertó definitivamente su pasión por el vino, marcaron un antes y un después.

Las visitas a bodegas, las catas y el contacto con grandes regiones vinícolas fueron ampliando su horizonte hasta que un viaje a Haro para asistir a un encuentro dedicado a Barolo y Barbaresco terminó cambiando su destino.

Allí recibió un consejo que acabaría transformando su carrera: trasladarse a Madrid para estudiar el Curso Superior de Sumilleres de la Cámara de Comercio. La apuesta resultó decisiva.

Tras pasar por proyectos como Vinology, Arima y Bascoat, Diana se incorporó a Lhardy, donde continúa desarrollando una carrera que la ha convertido en una de las profesionales más prometedoras de su generación.

La excelencia como recompensa al esfuerzo

Diana recuerda el Curso Superior de Sumilleres como uno de los años más intensos y exigentes de su vida.

Cuando llegó a Madrid reconocía tener menos conocimientos técnicos que muchos de sus compañeros, algunos procedentes de importantes grupos de restauración y con una experiencia previa considerable. Sin embargo, la constancia, la disciplina y una enorme capacidad de trabajo terminaron marcando la diferencia.

Su esfuerzo fue reconocido con el máximo galardón académico del programa al convertirse en Excelencia de la Promoción 31, un reconocimiento que recuerda con enorme emoción.

Hoy mantiene intacta una filosofía que considera fundamental en esta profesión: cuanto más aprende sobre vino, más consciente es de todo lo que todavía queda por descubrir.

“Cuanto más estudias vino, más te das cuenta de que no sabes nada. Es un mundo que evoluciona constantemente y eso es precisamente lo que lo hace tan apasionante”.

vino
Chupadero, vino de Lanzarote

Chupadero: un volcán embotellado

El vino elegido por Diana nace en uno de los paisajes vitícolas más singulares del mundo. Chupadero procede de un paraje que lleva su mismo nombre, situado en la zona media de La Geria, en Lanzarote.

Se trata de una viña centenaria plantada íntegramente con Listán Blanco, una variedad poco habitual en la isla frente al predominio de la Malvasía Volcánica y la Diego. De hecho, las hectáreas de Listán Blanco representan una pequeña parte del viñedo lanzaroteño.

Las cepas crecen en el interior de una antigua caldera volcánica, protegidas del viento por los tradicionales hoyos excavados en la ceniza volcánica. En algunos casos estos hoyos alcanzan hasta cinco metros de profundidad y quince metros de diámetro.

El suelo constituye una de las grandes singularidades del vino. Se trata de una lava ultramáfica rica en hierro, magnesio y olivina, un mineral muy característico de Lanzarote que aporta una personalidad única al viñedo.

La vendimia se realiza manualmente de forma temprana para preservar la acidez natural de la uva. Posteriormente, el mosto fermenta en huevos de hormigón, donde también realiza la fermentación maloláctica antes de permanecer cerca de un año sin sulfitos hasta su embotellado.

El resultado es un vino profundamente volcánico, marcado por una salinidad intensa, una gran tensión y una identidad difícil de encontrar en otras regiones vitivinícolas.

“Para mí este vino es casa”

Más allá de sus características técnicas, Chupadero ocupa un lugar especial en la memoria emocional de Diana.

Conoció el proyecto Jable de Tao de la mano de Carmelo Peña y Alba durante la celebración del Día de Canarias en Madrid, un encuentro que reunió a numerosos productores del archipiélago. Aquella cata se convirtió en uno de esos momentos que permanecen grabados en la memoria.

“Volver a probar vinos que me recuerdan a mi isla, a ese suelo volcánico, al viento y a todo lo que representa Lanzarote para mí fue muy emocionante”, recuerda.

Por eso, cuando habla de Chupadero, lo hace desde la emoción antes que desde la técnica.

Porque para ella la tensión, la salinidad y el carácter volcánico de este vino no son únicamente atributos organolépticos. Son recuerdos líquidos, paisaje, identidad y hogar.

El cuestionario de Diana Luque

¿Qué significa este vino para ti?
Volver a conectar con mi tierra, con mi isla y con los vinos que me hicieron enamorarme del mundo del vino.

Si este vino fuera una canción...
On Melancholy Hill, de Gorillaz.

¿Con quién compartirías una botella?
Si pudiera elegir a alguien de la historia sería César Manrique. Hoy la compartiría con Kase.O.

Maridaje perfecto
Un pescado a la espalda, papas arrugadas, mojo y el mar de Lanzarote como telón de fondo.

Una anécdota con este vino
El Día de Canarias celebrado en Madrid junto a numerosos bodegueros del archipiélago, una jornada que recuerda como uno de los momentos más emocionantes de su carrera reciente.

Porque algunos vinos se beben. Otros se recuerdan. Y algunos, como Chupadero, consiguen hacer ambas cosas al mismo tiempo.

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