Comer bien ya no es un derecho

Comer bien ya no es un derecho
El aumento del precio de los alimentos obliga a muchas familias a renunciar a carne, pescado y productos básicos, agravando la desigualdad nutricional en España, según expertos y entidades sociales.
Cesta de la compra
Cesta de la compra
Jueves, Enero 8, 2026 - 13:00

“Consumir alimentos variados y saludables” es una de las principales recomendaciones de los atlas de alimentación saludable. Sin embargo, esta premisa está lejos de ser una realidad para miles de hogares en España. Las familias con menos ingresos recortan en pescado, carne de calidad y alimentos específicos para bebés, no por elección, sino por imposibilidad económica.

Así lo refleja el informe La cesta de la compra de familias en riesgo de pobreza y exclusión social, elaborado por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en España.

Alimentación y vivienda: casi el 60% del gasto familiar

El estudio señala que estas familias destinan casi el 60% de su gasto total a cubrir alimentación y vivienda, “una situación que evidencia la pérdida de poder adquisitivo y la imposibilidad de garantizar unas condiciones de vida dignas”.

Desde la EAPN-ES lo resumen con claridad:

“Las personas en pobreza no gastan más: renuncian a derechos. El problema no es cómo gestionan sus recursos, sino que los ingresos y las políticas públicas no cubren el coste real de vivir con dignidad”.

No es dejar la carne, es no poder planificar

Para Luis J. Morán Fagúndez, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas, el problema no es eliminar carne y pescado de la dieta, sino hacerlo sin planificación ni alternativas accesibles.

“Las personas que siguen una alimentación vegetariana bien planificada pueden cubrir perfectamente sus necesidades nutricionales”, explica. El problema surge cuando no hay dinero ni para comprar alimentos adecuados ni para acceder a asesoramiento profesional.

El impacto del precio de los alimentos en los hogares vulnerables

El informe, basado en la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE y en testimonios de personas en situación de pobreza, muestra que la subida de precios afecta de forma “mucho más preocupante” a los hogares vulnerables.

“La compra se basa en estrategias de frugalidad, priorizando productos baratos y calóricos frente a opciones nutricionalmente recomendables”, advierte la EAPN-ES. Carnes de mayor calidad, pescado fresco, frutas, hortalizas y alimentos infantiles se reducen o desaparecen, aumentando el riesgo de déficit nutricional, especialmente en hogares con niños y adolescentes.

Proteínas, hierro y desigualdad alimentaria

Morán subraya que esta situación genera desigualdad nutricional real. “Con una economía limitada, las elecciones se orientan hacia alimentos más baratos, pero con una calidad que no siempre es adecuada”.

Carne y pescado aportan proteínas de alto valor biológico, con aminoácidos esenciales que el organismo no puede fabricar. Aunque estos nutrientes también están presentes en legumbres, huevos o combinaciones vegetales, la falta de accesibilidad dificulta cubrirlos de forma sencilla y constante.

Según la Organización de Consumidores y Usuarios, la cesta de la compra alcanzó su máximo anual en diciembre de 2025, el nivel más alto desde que se iniciaron los registros en junio de 2024.

“Se han vuelto a registrar subidas notables en pescado, carne y charcutería”, señala la organización, a pesar de que la inflación interanual general haya sido más moderada que el año anterior.

La ausencia de dietistas en la sanidad pública

Otro de los problemas estructurales es la falta de profesionales de la nutrición en la sanidad pública. Morán califica de “vergonzoso” que muchas personas no puedan acceder a una alimentación adecuada por motivos económicos.

En comunidades como Andalucía, denuncia que el Servicio Andaluz de Salud no incorpora dietistas-nutricionistas, obligando a quienes necesitan asesoramiento a costearlo de su bolsillo. “Si estuviera disponible en la sanidad pública, sería accesible para cualquiera y se podrían mitigar muchas de estas situaciones”, reclama.

Entre las alternativas para familias con menos recursos, el nutricionista destaca opciones prácticas y accesibles: alimentos de temporada, legumbres y la combinación de legumbres y cereales a lo largo del día, que permiten obtener proteínas de alto valor biológico a menor coste.

Buscar