Rebujito: la historia de la bebida que convirtió la Feria de Sevilla en una fiesta interminable

Rebujito: la historia de la bebida que convirtió la Feria de Sevilla en una fiesta interminable

El rebujito, mezcla de manzanilla o fino con refresco de lima-limón, es la bebida icónica de la Feria de Sevilla. Su origen se remonta a la influencia británica y hoy es símbolo de la cultura andaluza por su frescura y carácter social.
vasos con rebujito
Rebujito: la historia de la bebida que convirtió la Feria de Sevilla en una fiesta interminable
Martes, Abril 21, 2026 - 06:00

No hay Feria de Abril sin farolillos, sin sevillanas… y sin rebujito. Refrescante, ligero y aparentemente sencillo, este combinado de manzanilla o fino con refresco de lima-limón se ha convertido en el símbolo líquido de una de las fiestas más importantes de España. Pero lo que muchos no saben es que su historia es relativamente reciente y que, antes de dominar las casetas, hubo otra bebida que reinaba en Sevilla.

El origen del rebujito: una mezcla con acento británico

Aunque hoy es un icono andaluz, el origen del rebujito tiene un curioso vínculo con Inglaterra. A finales del siglo XIX y principios del XX, los comerciantes británicos asentados en Andalucía popularizaron el consumo de sherry con soda, una mezcla que aligeraba la intensidad del vino y lo hacía más fácil de beber en climas cálidos.

Esta costumbre fue adaptándose poco a poco al gusto local hasta derivar en lo que hoy conocemos como rebujito. La soda fue sustituida por refrescos de lima-limón, más dulces y accesibles, y el vino elegido pasó a ser la manzanilla de Sanlúcar o el fino de Jerez.

De bebida secundaria a reina de la Feria de Sevilla

Durante décadas, la bebida tradicional de la Feria de Abril no era el rebujito, sino el vino servido directamente, especialmente manzanilla y fino. Sin embargo, con el paso del tiempo y el cambio en los hábitos de consumo, el rebujito empezó a ganar terreno.

Su éxito no fue casual. Más ligero, más refrescante y más fácil de beber durante largas jornadas festivas, el rebujito encajaba perfectamente con el ritmo de la feria: calor, baile, música y horas interminables de celebración.

Fue a finales del siglo XX cuando se consolidó definitivamente como la bebida predominante en las casetas, desplazando al consumo tradicional de vino solo.

Por qué el rebujito es la bebida perfecta para la feria

El rebujito no es solo una moda: responde a una lógica muy clara. En un entorno como la Feria de Sevilla, donde las temperaturas pueden ser elevadas y la actividad es constante, esta bebida ofrece varias ventajas:

  • Es refrescante y fácil de beber
  • Tiene menor graduación alcohólica que el vino solo
  • Permite mantener el ritmo festivo durante más tiempo
  • Se sirve en jarras grandes, favoreciendo el consumo compartido

Además, su sabor, equilibrio entre lo seco del vino y lo dulce del refresco, lo convierte en una opción accesible incluso para quienes no están habituados al vino.

Cómo se hace un rebujito perfecto

La receta es sencilla, pero como toda tradición, tiene sus matices.

Ingredientes:

  • Manzanilla o fino muy frío
  • Refresco de lima-limón
  • Hielo abundante

Proporción clásica:

  • 1 parte de vino
  • 1 parte de refresco

Se sirve en jarra, bien frío y con hielo, y se consume de inmediato para evitar que pierda frescura.

Más que una bebida: un símbolo cultural

El rebujito ha trascendido su condición de bebida para convertirse en un elemento identitario de la Feria de Abril. Es parte del ritual: compartir jarra, brindar entre amigos, acompañar el baile y alargar la conversación.

No se entiende la feria sin ese gesto constante de llenar vasos, de pasar la jarra, de brindar una y otra vez.

Es, en definitiva, una bebida que representa el espíritu de Sevilla: abierta, festiva y profundamente social.

El rebujito no nació en Sevilla. Pero Sevilla lo hizo suyo. Y hoy, es imposible imaginar la feria sin él.

Buscar