El documento parte de una realidad preocupante: más del 70 % de la población adulta estadounidense presenta sobrepeso u obesidad, y los índices de prediabetes y enfermedades metabólicas continúan en aumento.
Cuando un alimento queda ligado a una vivencia negativa, el cerebro puede crear un mecanismo de defensa que modifica la percepción del sabor, volviéndolo insípido, desagradable o directamente rechazable.
Cuando uno comienza a revisar su alimentación, es muy importante diferenciar entre calorías completas, que aportan nutrientes, y calorías simples, como las del azúcar. Almased comparte su investigación para que no caigamos en falsos mito dietéticos.
Para motivar a la población a probar platillos crudos se celebra cada 28 de agosto el Día Internacional de la Comida Cruda, grupo en el que entran aquellos alimentos sin ser cocinados con fuego o con altas temperaturas, como las ensaladas, las frutas y verduras frescas, el sushi, el carpaccio, las tostadas en frío, los ceviches…