Cuando los libros dieron nombre a los habanos

Cuando los libros dieron nombre a los habanos

Montecristo y Romeo y Julieta son dos de las marcas más conocidas de Habanos, pero sus nombres tienen un origen que va más allá de las fábricas y las hojas de tabaco. Ambos están vinculados a dos obras literarias y a una tradición que durante décadas acompañó el trabajo de los torcedores.
Habanos Romeo y Julieta
El origen literario de dos marcas de Habanos | Montecristo y Romeo y Julieta
Wednesday, September 23, 2026 - 10:00

Cuando se habla de Habanos, es habitual es pensar en las hojas de tabaco, las vegas cubanas, los torcedores y las distintas vitolas. Pero algunos de sus nombres más conocidos tienen también una historia ligada a los libros.

Durante décadas, los lectores de tabaquería acompañaron con sus lecturas el trabajo de los torcedores en las fábricas cubanas. Novelas, periódicos y otros textos formaban parte de la jornada y, en algunos casos, aquellas historias terminaron dejando su huella en el propio mundo del tabaco.

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Montecristo: Dumas entre los torcedores

Uno de los casos más conocidos es Montecristo. La marca nació en 1935, en la fábrica H. Upmann de La Habana. Su nombre procede de El Conde de Montecristo, la novela de Alejandro Dumas que el lector de tabaquería leía a los torcedores mientras trabajaban. La obra tuvo una gran aceptación entre ellos y el nombre de su protagonista terminó dando nombre a la nueva marca.

En sus primeros años, Montecristo estaba formada por cinco vitolas, numeradas del 1 al 5. Con el tiempo, la marca fue ampliando su oferta y algunos de sus nombres siguieron ligados al universo de la novela. Es el caso de Edmundo, uno de sus formatos más conocidos, cuyo nombre remite a Edmond Dantès, el protagonista de la obra de Dumas.

La relación con la novela también aparece en la Línea 1935, presentada en 2017 con tres vitolas: Maltés, Dumas y Leyenda. El nombre de Dumas vuelve a llevar así al escritor francés al vitolario de una marca cuyo origen está precisamente en una de sus novelas.

Más de ocho décadas después de su creación, la obra de Dumas sigue presente en algunos de los nombres de Montecristo.

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Romeo y Julieta: Shakespeare llega a la fábrica

También la literatura está en el origen de otro de los grandes nombres de los habanos. Romeo y Julieta fue creada en La Habana en 1875 y tomó su nombre de la conocida tragedia de William Shakespeare.

En torno a su origen existe además una historia relacionada con los lectores de tabaquería. Según la tradición oral, los torcedores escuchaban la lectura de la obra de Shakespeare y pidieron que volviera a leerse.

La marca estuvo vinculada a la fábrica de Inocencio Álvarez y José García, conocida como Manín, donde las lecturas formaban parte de la jornada de trabajo. Años después, otros nombres de la marca también quedaron ligados a su historia. Es el caso de Churchills, relacionado con la visita de Winston Churchill a La Habana en 1946.

Pero el vínculo con Shakespeare sigue siendo el más reconocible. El nombre de Romeo y Julieta mantiene así el recuerdo de la obra de Shakespeare y de una época en la que los libros también acompañaban el trabajo de los torcedores.

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