100 vinos, 100 sumilleres y todo lo que nunca salió en el reel

100 vinos, 100 sumilleres y todo lo que nunca salió en el reel

Cien profesionales, cien vinos distintos y ninguna elección repetida. Dos años de grabaciones, historias y amistades que muestran todo lo que nunca llegó a verse en los reels.
Grabación de Un vino, un sumiller con móvil durante una conversación sobre vino en un entorno al aire libre.
100 vinos 100 sumilleres: así se graba Un vino, un sumiller
Viernes, Octubre 23, 2026 - 11:00

Cuando empezó Un vino, un sumiller, el formato era muy distinto. Hoy, después de 100 vinos 100 sumilleres, la sección ha cambiado mucho desde aquellos primeros reels en los que la que aparecía era yo.

Cada semana, un sumiller elegía un vino, me contaba por qué y yo trasladaba esa historia a vídeo. La primera fue Simina Andreea Apalaghiei, hoy sumiller de Roostiq Bar.

Ella fue la número uno. Hoy llegamos al cien.

Con el tiempo entendí que, si lo importante era conocer la elección del profesional, lo mejor era dejar que fueran ellos mismos quienes la contaran. Así que empecé a buscarlos, manteniendo la esencia de la sección: seguimos grabando con el móvil, sin grandes artificios, buscando cercanía y aprovechando el lugar en el que esté el sumiller.

Y algunos de esos lugares han sido bastante menos previsibles de lo que imaginaba al empezar.

Del restaurante al Retiro, una bodega o en mitad de la calle

Porque Un vino, un sumiller hace tiempo que dejó de tener un escenario único.

vino
Grabando con Cristina Romero, sumiller de The Library, en el Retiro

Con Cristina Romero, de The Library, nos llevamos Milsetentayseis La Peña al Retiro. Un rosado de una diminuta parcela de Fuentenebro terminó teniendo como escenario uno de los lugares más reconocibles de Madrid.

Con Santi Carrillo fuimos directamente al origen: grabamos en Bodegas Pujanza, en Laguardia, hablando de Norte 1999. Hoy director de sala de Amparito Roca y jefe de sumilleres del Grupo Roostiq, Santi transmite el vino con conocimiento y emoción, y hacerlo dentro de la propia bodega dio a aquella grabación un significado especial.

Con Patricia, de Muyummy, grabamos casi en mitad de la calle, entre coches, ruido y Madrid colándose en el vídeo. Había elegido Fino en Rama La Inglesa y, además, veníamos de comer y estábamos las dos algo más alegres de lo habitual. No fue la grabación técnicamente más perfecta, pero sí una de las más divertidas.

Hemos grabado en restaurantes, bodegas, en el Salón Gourmets, en la calle, en eventos, en mercados y, básicamente, donde hemos podido.

En el Mercado de Vallehermoso, mientras grabábamos con Lucas Echenique, un grupo de señoras cruzó tranquilamente por delante del móvil sin inmutarse lo más mínimo. Ellas siguieron con su vida. Nosotros tuvimos que empezar otra vez.

Son esas cosas que nunca aparecen en la pieza publicada, pero que dos años después sigo recordando perfectamente.

Cinco vinos que explican por qué nunca es solo vino

Después de cien grabaciones tengo bastante claro algo: prácticamente nadie elige una botella simplemente porque le parezca buena.

Detrás suele haber una persona, un recuerdo, un lugar o un momento.

Y hay un dato que, al llegar a cien, me sigue sorprendiendo: ningún sumiller ha elegido exactamente el mismo vino que otro. Se han repetido algunas bodegas, sí, pero nunca la misma referencia.

Cien profesionales, cien elecciones distintas.

Una buena forma de entender hasta qué punto el vino es también algo personal.

Álvaro Prieto escogió El Sueño de Bruno por su amistad con Bruno Murciano y porque había visto crecer su proyecto prácticamente desde sus comienzos. Pero había además un detalle mucho más personal: su sobrino también se llama Bruno y el vino había terminado apareciendo en muchas comidas familiares. Una etiqueta que acabó formando parte de su propia historia.

Andrés Rodríguez, sumiller de Cenador de Amós, eligió La Romana 2020, de Can Bas. Desde una casa con tres estrellas Michelin y tres Soles Repsol podría haber escogido casi cualquier botella, pero prefirió defender un vino excelente y con una gran relación calidad-precio. También eso dice mucho de un sumiller: saber encontrar valor más allá de las etiquetas más prestigiosas.

Silvia García, del Mandarin Oriental Ritz Madrid, eligió Ardalejos 2017, un vino biodinámico de Valtiendas. En un principio iba a decantarse por un auténtico pepinazo, pero terminó escogiendo algo mucho más personal: un vino de su tierra. Y quizá ahí está lo importante: a veces la botella que más significa no es la más prestigiosa, sino la que te conecta con una parte de tu propia historia.

Con Alberto Fernández Bombín, de Asturianos, apareció La Viña Escondida, una Garnacha de Gredos vinculada a su proyecto Canopy. Al preguntarle por el maridaje perfecto, respondió algo mucho más sencillo: un buen amigo. Porque, a veces, el mejor acompañamiento de un vino no está en el plato, sino al otro lado de la mesa.

Rafa Sandoval, propietario y sumiller del restaurante Coque, eligió Viña Tondonia 1989, una botella que había pasado de su abuelo Coque a su padre y, después, a él. Tres generaciones alrededor de un mismo vino. Más que abrir un Rioja histórico, durante unos minutos entrábamos en la historia de una familia.

Por eso, después de cien grabaciones, sigo pensando que la mejor pregunta continúa siendo la más sencilla: ¿por qué has elegido este vino?

Una canción, un famoso y un maridaje: aquí nunca nada es lo que parece

Con el tiempo fuimos incorporando preguntas que aparentemente tenían poco que ver con una ficha de cata y que terminaron convirtiéndose en algunas de mis favoritas.

Si este vino fuera una canción, ¿cuál sería? ¿Con qué personaje famoso te beberías una botella? ¿Cuál sería su maridaje perfecto?

Pueden parecer preguntas sencillas. Después de cien sumilleres sé que no lo son.

Con Rebeca Bellido, Desconfío de la gente que no bebe terminó sonando a Extremoduro, compartiendo botella con Leiva y acompañado de un porc negre a la brasa en Mallorca.

Tais Silva, con Caracolete 2015, eligió Sweet Dreams, de Eurythmics. Cuando llegó el momento de decidir con quién compartiría la botella hizo un poco de trampa: quería sentar a la mesa a su abuela de 92 años y a Barack Obama, convencida de que entre los tres saldría una conversación estupenda.

Juan Antonio Suanzes llevó Ausàs Interpretación 2022 directamente al universo de Julio Iglesias: eligió Soy un truhán, soy un señor como canción y al propio cantante como compañero de botella. Para acompañarla se fue a algo mucho más terrenal: jamón ibérico, buenos embutidos, carnes rojas o lechazo, idealmente en una finca de Ribera, con sarmientos y unas chuletillas a la parrilla.

Después de tantas respuestas, una cosa está clara: nunca nada es lo que parece.

Un vino serio puede acabar unido a una canción inesperada; el famoso puede ser un amigo, un familiar o el propio elaborador; y el maridaje perfecto puede ir desde la alta cocina hasta unas brasas o, simplemente, una buena compañía.

Me gustan esas preguntas porque sacan al sumiller por un momento de lo técnico y dejan ver sus gustos, sus recuerdos, su humor y su manera personal de disfrutar del vino.

He grabado con los grandes, pero el vino acaba rompiendo las distancias

Llegar al número cien también me ha hecho tomar conciencia del nivel de muchos de los profesionales que han pasado por la sección: grandes nombres de la sumillería española, gente con décadas de experiencia y sumilleres de algunos de los restaurantes más reconocidos del país.

grabación
Grabación con Raúl Revilla sumiller de Zalacain

Y sí, algunos imponen antes de darle al botón de grabar.

Hasta que empiezas a hablar de vino.

Entonces desaparecen bastante rápido los premios y los currículums, y queda simplemente una persona contando por qué una botella significa algo para ella.

También he grabado con profesionales más jóvenes, algunos empezando su camino, y me gusta que convivan ambas cosas.

No me interesa solo quién tiene el currículum más largo, sino quién tiene una buena historia alrededor de una botella.

El problema viene después: conseguir que esa historia quepa en un reel.

Cuando pedir «una respuesta cortita» no funciona

Si algo he aprendido en estas cien grabaciones es que decir “necesito una respuesta cortita” no garantiza absolutamente nada.

Con David Robledo, una auténtica eminencia del vino, no había manera de conseguir respuestas suficientemente breves. Pero claro, llega un momento en el que piensas: ¿cómo le voy a pedir a alguien que sabe tanto que resuma décadas de experiencia en veinte segundos?

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Grabando en Kuoco con Paula y Rafa

En Kuoco, en principio, iba a grabar solo con Paula Prokopiak. Pero Rafa también quería salir y, ¿quién le dice que no? Terminamos grabando un vídeo de unos diez minutos que estuvo fenomenal… hasta que llegó el momento de editarlo y convertirlo en un reel.

También ha habido quienes no querían ponerse delante del móvil.

Patricia García, sumiller de Pabú, tenía muchísima vergüenza y, de primeras, no estaba nada convencida. Poco a poco se soltó y acabó saliendo genial. Ese momento en el que alguien deja de pensar que está siendo grabado y simplemente empieza a hablar de su vino es de los que más disfruto.

Con Luis Baselga nos reímos muchísimo. Y con él volvió a aparecer otro de los grandes enemigos de esta sección: los nombres franceses. Hay vinos cuyo nombre he repetido diez veces antes de grabar y que, misteriosamente, dejan de poder pronunciarse justo cuando empieza el vídeo.

También he visto crecer a quienes han pasado por la sección

Al volver a algunos de los primeros vídeos, hay algo que me gusta especialmente: muchos de aquellos sumilleres ya no están en el restaurante en el que grabamos. Han cambiado de proyecto, han ascendido, han asumido nuevas responsabilidades o han abierto otros caminos, y me alegra muchísimo ver cómo han ido creciendo.

De alguna manera, estos cien vídeos se han convertido también en pequeñas fotografías de distintos momentos de sus carreras.

La sección empezó muy vinculada a Madrid, pero hace tiempo que salió de ahí. Hemos grabado con sumilleres de Barcelona, Zamora, Valencia, Gran Canaria, Palma de Mallorca y otros puntos de España, y quiero seguir ampliando ese mapa.

Además, se ha creado una cadena muy bonita entre los propios profesionales. Muchos, después de grabar, me han recomendado a otros compañeros: “Tienes que grabar con él”, “llámala”, “este te va a encantar”.

Uno ha llevado al siguiente y así, casi sin darme cuenta, hemos llegado hasta cien.

Lo que no sale en el reel

Después de cien sumilleres recuerdo muchísimas botellas, pero también todo lo que ocurre mientras el móvil todavía está grabando o justo después de guardarlo: las risas, los bloqueos, las tomas repetidas, los coches que no dejaban escuchar, las señoras atravesando el plano, los vídeos imposibles de cortar, los nombres franceses que se resistieron y las conversaciones que siguieron después.

Y, sobre todo, recuerdo a las personas.

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Grabando con el sumiller Killina Baute

Con algunas ha surgido amistad; con otras, una complicidad que reaparece cuando coincidimos en un restaurante, una feria o una cata. Abrazos, bromas, recomendaciones y muchos “tienes que probar esto”.

Probablemente sea lo que menos esperaba cuando empezó todo.

Un vino, un sumiller nació para descubrir una botella diferente cada semana y terminó siendo también una manera de conocer a quienes están detrás de muchas de las mejores cartas de vino y salas de España.

Llegar a cien podría parecer una meta. A mí me provoca justo lo contrario: pienso en los sumilleres que todavía quiero conocer, las ciudades que quedan por recorrer, las botellas que esperan su historia y, por supuesto, todos esos nombres franceses que aún tendré que aprender a pronunciar.

Así que hoy toca brindar por Simina, que abrió la sección, y por los otros 99 profesionales que llegaron después. Por los grandes nombres y por quienes empezaban; por los que siguen en el mismo lugar y por quienes han emprendido nuevos caminos; por las canciones inesperadas, los famosos imposibles y los maridajes que demostraron que con el vino tampoco hay que dar nada por supuesto.

Por los cien vinos, claro.

Pero, sobre todo, por las personas, el buen rollo, las amistades y todo lo que ha ocurrido alrededor de cada grabación.

Y ahora toca seguir.

Porque la semana que viene tendremos el número 101.

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