El próximo 19 de enero celebraremos en Madrid los IV Galardones de Gastronomía Iberoamericanos. Para mí, y para quienes formamos parte de la Academia Iberoamericana de Gastronomía, no se trata solo de un acto institucional ni de una entrega de premios. Es, sobre todo, una oportunidad para reflexionar sobre lo que somos y sobre lo que representamos los 17 países que integran esta gran comunidad gastronómica iberoamericana.
Iberoamérica es hoy uno de los espacios gastronómicos más ricos y diversos del mundo. Nuestros países comparten una historia y una lengua, pero también una manera muy particular de entender la cocina: como cultura, como hospitalidad, como memoria y como futuro. Desde hace años defendemos que la gastronomía es un elemento esencial de identidad y un instrumento extraordinario de cohesión social, desarrollo económico y diálogo entre pueblos.
El acto estará presidido por Mariano de Paco Serrano, concejal de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid, una vez más, se convierte en punto de encuentro natural de Iberoamérica, en una ciudad abierta que entiende la cultura gastronómica como parte esencial de su proyección internacional. Intervendrán también en el acto Daniel Calleja, director de la representación de la Comisión Europea en España y Lorena Larios, directora de coordinación de la Secretaria General de Iberoamerica (SEGIB).
Como hacemos cada año, los nombres de los galardonados se incorporarán a las esculturas diseñadas por Rafael Moneo, que se conservarán en el Archivo Histórico de la Academia Iberoamericana de Gastronomía. Es un gesto cargado de simbolismo: dejar constancia de quienes, con su trabajo, ayudan a construir el presente y el futuro de nuestra gastronomía común siempre Saludable, Solidaria, Sostenible y Satisfactoria.
Los premiados de esta edición representan estos valores en los que se basa la Nueva Gastronomia y que considero irrenunciables.
El Galardón a la Gastronomía Saludable se concede a la Fundación Española de la Nutrición, por su labor constante en la defensa de una alimentación basada en el conocimiento científico y en la educación. Hoy más que nunca necesitamos que la gastronomía sea aliada de la salud y del bienestar de las personas.
El Galardón a la Gastronomía Solidaria reconoce al Comedor de la Kennedy y al chef Iván Clemente, de Puerto Rico, por recordarnos que cocinar también es un acto de generosidad. En los momentos más difíciles, su trabajo ha demostrado que la gastronomía puede ofrecer dignidad, apoyo y esperanza a quienes más lo necesitan.
En Gastronomía Sostenible, el galardón se otorga ex aequo al Grupo La Patarashca, de Perú, y al proyecto Ubre/Cordero, de Venezuela. Ambos proyectos encarnan una forma responsable y consciente de entender la cocina, profundamente ligada al territorio, a sus productos y a la defensa de la biodiversidad. Son ejemplos claros de que no hay futuro gastronómico sin respeto por el entorno.
El Galardón a la Gastronomía Satisfactoria es para Bittor Arginzoniz, chef y propietario del Asador Etxebarri. Su cocina, basada en la verdad del producto y en el dominio del fuego, demuestra que la excelencia no necesita artificios, solo coherencia, sensibilidad y respeto. De la bodega y sala se ocupa Mohammed Benabdallah, premio al mejor sumiller del mundo.
Finalmente, el Galardón a la Gastronomía Global distingue a Alex Atala, chef y propietario del restaurante D.O.M., en Brasil, por su extraordinaria contribución a la proyección internacional de la cocina iberoamericana. Atala ha sabido unir alta cocina, investigación, compromiso social y defensa del medio ambiente, convirtiéndose en una referencia mundial.
Estos IV Galardones de Gastronomía Iberoamericanos son, para mí, una reafirmación del valor de la gastronomía como lenguaje común de los 17 países de la Academia. Un lenguaje que habla de identidad, de responsabilidad y de futuro compartido.