Así se formarán los chefs del futuro y ya está pasando en España
El Basque Culinary Center da un paso más en su evolución con la apertura de su nueva sede: Gastronomy Open Ecosystem (GOe), un espacio que ya se define como el Silicon Valley de la gastronomía.
Ubicado en San Sebastián, con vistas a la playa de la Zurriola, este edificio diseñado por Bjarke Ingels no es solo un icono arquitectónico, sino una declaración de intenciones: unir formación, innovación y experiencia real.
Dentro de este ecosistema nace APAR, un restaurante que traslada al público todo lo que se está investigando en su interior.
APAR: donde se prueba el futuro
Lejos de ser un concepto experimental inaccesible, APAR se plantea como un restaurante real, abierto al público, donde el futuro se cocina desde el presente.
No hay menú degustación cerrado ni una búsqueda obsesiva por la estrella Michelin. Aquí la propuesta se sitúa en un punto intermedio entre bistró contemporáneo y fine dining.
“Queremos mirar al futuro sin olvidar que la gastronomía tiene que ser rica”, explica Leyre Lacasia, responsable de operaciones gastronómicas.
El resultado es una cocina basada en el producto de temporada, con técnica actual y una narrativa que conecta territorio e innovación.
Formación 360º: del aula al plato
GOe representa la evolución del modelo formativo del Basque Culinary Center. Aquí no solo se forman cocineros. Conviven científicos, tecnólogos, investigadores y creadores que trabajan en todas las dimensiones de la cadena de valor gastronómica.
APAR es la pieza que faltaba: el lugar donde todo ese conocimiento se materializa.
Una experiencia real donde el cliente no solo come, sino que participa, sin saberlo, en el laboratorio del futuro.
Un equipo joven con ADN Basque
El restaurante está liderado por un equipo joven pero experimentado:
- Rubén Baldomir, responsable del restaurante
- Cristóbal Fernández, jefe de cocina
- Mónica Santiso
Un equipo de nueve profesionales que ya había trabajado en LABe, el anterior espacio experimental del BCC en Tabakalera.
Ahora dan un paso más: mayor nivel técnico, producto más exigente y una cocina más elaborada, sin perder la esencia.
Producto local, huerta propia y temporalidad total
La despensa de APAR responde a una lógica clara: territorio y coherencia.
El restaurante trabaja con productores locales y, además, se abastece de su propia huerta, utilizada también como espacio formativo para los alumnos.
Esto permite:
- adaptación total a la temporalidad
- mayor control del producto
- conexión directa entre formación y cocina
El objetivo no es solo cocinar mejor, sino entender mejor lo que se cocina.
APAR: Una carta abierta y contemporánea
Sin estructuras rígidas, la carta de APAR fluye entre producto, técnica y temporada.
Platos como:
- ostra con caldo de roca
- crudo de atún con tomate asado
- alcachofa con legumbres y papada
- salmonete con pilpil cítrico
- steak tartar con yema
reflejan una cocina que no renuncia a la tradición, pero la reinterpreta.
El ticket medio se sitúa entre 55 y 75 euros.
Arquitectura, diseño y experiencia
El espacio es parte fundamental del concepto.
Con vistas al Cantábrico, APAR se ubica en la última planta del edificio, cerrando el círculo conceptual de GOe.
Destacan:
- mesa compartida central de 18 comensales
- capacidad total para 40 personas
- diseño firmado por BIG
- interiorismo de Saioa Galpasoro
- mobiliario de Alki
El nombre APAR, que significa “espuma” en euskera, conecta directamente con el concepto arquitectónico inspirado en las olas.
Lo que ocurre en GOe no es una previsión, es una realidad.
Aquí se investiga sobre nuevos alimentos, tecnologías y modelos gastronómicos, pero siempre con una premisa clara: el futuro tiene que ser delicioso.
APAR es la prueba. Un restaurante donde la innovación no sustituye al sabor, sino que lo impulsa.