Makarralde: el blanco de Rioja que Brandon Jordan bebería con Gaudí y Sabina de fondo
Hay vinos que se recuerdan por una añada, por una etiqueta o por una gran puntuación. Y hay otros que empiezan a ser interesantes mucho antes de llegar a la copa, cuando alguien explica por qué los ha elegido. Makarralde 2023, de Área Pequeña, pertenece para Brandon Jordan a ese segundo grupo.
Hoy, en Un Vino, Un Sumiller, viajamos hasta Rioja Alavesa de la mano del sumiller de Gurisa Madrid, que no ha escogido uno de los grandes tintos que han convertido Rioja en un nombre universal, sino precisamente un blanco. Y no es casualidad.
Para Jordan, Makarralde representa “una vuelta al origen”: recuperar la importancia de las viejas viñas blancas de una región cuya enorme proyección internacional ha estado durante décadas mucho más asociada al vino tinto.
“Para mí, este vino significa una vuelta al origen porque habla de una zona que ha salido al mundo por los grandes tintos que tiene, pero se ha olvidado de los blancos. Este proyecto me emociona por volver a dar importancia a esas viñas viejas de Viura y vinificar de una forma muy honesta. Son dos chavales muy jóvenes que, de aquí a pocos años, van a dar mucho que hablar”.
Brandon Jordan: de la cocina y la sala al mundo del vino
Nacido en Bolivia en 1996, Brandon Jordan estudió Dirección de Cocina y Técnicas Culinarias en la Escuela de Hostelería y Turismo Vesta y Dirección en Servicios de Restauración en la Escuela de Hostelería y Turismo La Flota. Posteriormente profundizó en el universo vinícola con el Curso Superior de Vinos del Mundo de Grand Cru Academy y el Máster en Sumillería y Marketing del Vino del Basque Culinary Center.
Su relación con la gastronomía comenzó durante la infancia como una conexión emocional que acabó convirtiéndose en una pasión profesional. A lo largo de su carrera en restauración, su interés por el servicio y por todo aquello que sucede alrededor del cliente fue creciendo. Perfeccionó sus habilidades en el arte de la sala y terminó adentrándose de forma natural en el mundo del vino.
Actualmente entiende su misión como la de crear recuerdos memorables alrededor de una mesa utilizando el vino como hilo conductor, aunque su curiosidad va más allá. Bebidas fermentadas, destilados y propuestas sin alcohol forman también parte de ese universo líquido con el que busca enriquecer la experiencia del comensal.
Forma parte del equipo de Gurisa Madrid desde su apertura, en junio de 2025. Antes trabajó como sumiller en Mugaritz entre 2023 y 2024; en 2023 estuvo vinculado al CRDOP Jumilla como sumiller y adjunto de comunicación y marketing; pasó por Cenador de Amós entre 2021 y 2022 como camarero encargado de pase; trabajó en Odiseo, Murcia, como cocinero, y anteriormente desarrolló parte de su trayectoria en Grupo Triciclo, donde fue jefe de cocina en Taberna La Elisa y cocinero tanto en Triciclo como en Tándem.
Una trayectoria que explica por qué cuando Jordan habla de un vino no lo hace únicamente desde la técnica. También piensa en cocina, sala, producto, servicio y, sobre todo, en lo que ocurre cuando una botella se abre frente a otras personas.
Makarralde, la pequeña parcela que reivindica los grandes blancos de Rioja
Makarralde 2023 nace en Labastida, en Rioja Alavesa, dentro del proyecto Área Pequeña, impulsado por los hermanos Joseba y Koldo García Quintana.
Los dos crecieron vinculados al viñedo familiar en una tierra donde la viticultura forma parte de la identidad cotidiana. En 2018 tomaron las riendas de la pequeña explotación familiar con una idea clara: dar mayor valor a cada parcela y elaborar vinos capaces de expresar las diferencias del paisaje.
Makarralde lleva esa filosofía directamente a la botella. Procede de una pequeña parcela de alrededor de 3.000 metros cuadrados en Labastida, con la Viura como protagonista. Es precisamente esa recuperación de viejas cepas blancas lo que emociona especialmente a Jordan.
“Es un vino singular por la zona y por esa parcela pequeña; honesto, porque va a buscar una interpretación de la zona y del viñedo sin hacer ese ‘copy y pega’ que ya estamos hartos de ver; e intemporal, porque vuelve a dar importancia a la idea de que en Rioja también se pueden hacer grandes blancos”, explica.
Una reflexión que conecta con un movimiento cada vez más visible dentro de Rioja Alavesa. En Excelencias Gourmet ya hemos encontrado otras expresiones de esta recuperación de la Viura, como Pujanza Viura 2024, o vinos capaces de reinterpretar la tradición riojana como Mirando al Sur, elegido por el sumiller Alberto Juzgado.
Las cepas de Makarralde crecen sobre suelos calizos, muy arenosos y poco profundos. La vendimia se realiza manualmente y las uvas pasan por un prensado directo en bodega. La fermentación tiene lugar en barricas de roble francés de 500 litros y posteriormente el vino permanece durante diez meses sobre sus propias lías.
El resultado es un blanco de producción minúscula: la añada 2023 alcanzó únicamente 660 botellas.
Visualmente presenta un color amarillo pajizo con ligeras notas cobrizas. En nariz aparecen frutos secos, fruta madura, un fondo floral y matices especiados. En boca muestra una textura sedosa y untuosa, favorecida por el trabajo con las lías, junto con un final cítrico que aporta equilibrio al paso por madera.
Pero Brandon Jordan insiste en que este no es un vino que deba entenderse únicamente desde una ficha técnica. Hay fruta, barrica integrada, textura, energía y una marcada expresión del lugar. No busca impresionar desde el exceso, sino desde el equilibrio, la precisión y la autenticidad.
Detrás están además dos productores muy jóvenes que han decidido construir su identidad mirando al viñedo antes que a las modas. Joseba y Koldo comenzaron recuperando y diferenciando el patrimonio familiar y, mientras desarrollan su propio proyecto de bodega, han ido construyendo Área Pequeña desde el paisaje y desde la convicción de que cada parcela tiene algo diferente que contar.
Jordan resume Makarralde con tres palabras: Honesto. Singular. Intemporal.
Honesto, porque no intenta parecerse a nada que no sea su origen.
Singular, porque nace de una parcela concreta y de una mirada personal hacia ella.
E intemporal porque tiene, para el sumiller, esa capacidad propia de los grandes vinos de no seguir una moda y, aun así, permanecer en la memoria.
Sabina, Gaudí, chuletillas al sarmiento y un vino bebido entre viñas
En Un Vino, Un Sumiller queremos llevar la botella más allá de la ficha de cata. Por eso preguntamos a cada profesional qué música tendría su vino, con quién lo compartiría, qué pondría junto a él en la mesa y qué recuerdo guarda asociado a esa botella.
Si Makarralde fuera una canción, ¿cómo sonaría?
Brandon Jordan escoge Y nos dieron las diez, de Joaquín Sabina.
“Por esa intemporalidad. Es una canción que me encanta escuchar porque da igual el momento y el lugar. Además, une esas noches donde todo fluye, se pone todo en sintonía y la conversación, la gente y el vino no faltan. Van pasando las horas y te dan las diez, las once, las doce…”.
La asociación resulta especialmente certera. Makarralde no aparece en su relato ligado a una ocasión solemne, sino a esas mesas capaces de conseguir que perdamos la noción del tiempo.
¿Con qué personaje famoso compartiría la botella?
La respuesta es mucho menos previsible: Antoni Gaudí.
“Me gustaría tomarme esta botella precisamente con Gaudí porque me inspira mucho cómo busca en la arquitectura y se inspira en la naturaleza”.
La conexión está en una conocida máxima del arquitecto catalán: “La originalidad consiste en volver al origen”.
“Me gusta mucho cómo proyectos como este se distinguen por volver al origen, a ese tocar tierra, ver suelo y escuchar la naturaleza”, explica Jordan.
¿Y el maridaje perfecto?
Aquí no necesita pensarlo demasiado.
“Unas chuletillas al sarmiento y una patata panadera. No pediría más”.
Un plato profundamente asociado al territorio y al fuego que encuentra, según el sumiller, un buen compañero en el punto de barrica, la textura y la glicerina de Makarralde.
Pero probablemente el recuerdo que mejor explica su relación con este vino ocurrió lejos de un comedor.
Fue en el propio viñedo donde nace Makarralde.
“Creo que una de las formas más bonitas de entender un proyecto y acercarse de verdad a un vino es poder catarlo en el lugar donde nace. No es lo mismo beberlo en una mesa que hacerlo en el propio viñedo, con la tierra bajo los pies, el paisaje delante y las personas que lo hacen posible al lado”.
Jordan pudo compartir aquel momento con Joseba y Koldo y escuchar directamente la historia del proyecto, rodeado además de profesionales y amigos de la hostelería reunidos por EDA Drinks & Wine Campus.
La comida tuvo lugar allí mismo, en la viña, de una manera desenfadada, cercana y sin grandes protocolos.
“Comer en la viña, de una forma desenfadada, cercana y distendida, hizo que el vino se entendiera desde otro lugar. No solo desde la copa, sino desde el origen, la conversación, el paisaje y la energía de quienes lo compartíamos”.
Y quizá ahí esté la mejor definición posible de esta botella.
Porque algunos vinos pueden explicarse hablando de variedades, suelos, barricas, lías y meses de crianza. Pero otros se comprenden mucho mejor viviéndolos. Para Brandon Jordan, Makarralde es uno de ellos.