Por ¨Los caminos del café¨

Creado: Dom, 18/01/2015 - 11:08
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Por: Liz Laura George Farray
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Por ¨Los caminos del café¨

Entre finales del siglo XVIII y principios del XIX llegó a Cuba una oleada de emigrantes franceses provenientes de Saint-Domingue. La gran mayoría se asentó en la región oriental de la Isla y con el tiempo implantó una cultura cafetalera que no solo abarcó la fisonomía montañosa de la región, sino el modo de vida que definiría a sus pobladores hasta el día de hoy.

El proyecto integral de desarrollo Los caminos del café, emprendido por la Oficina del Conservador de la Ciudad de Santiago de Cuba y auspiciado por la Unión Europea y la fundación franco belga Malongo, propone rescatar paulatinamente el conjunto de cafetales declarados Patrimonio Mundial en la categoría paisaje arqueológico -integrado por 171 asentamientos- localizados en las provincias de Santiago de Cuba y Guantánamo.

Omar López, conservador de la ciudad de Santiago de Cuba, en un encuentro realizado en el Museo de Artes Decorativas de La Habana actualizó a los presentes, entre ellos diplomáticos europeos, representantes de la UE y la prensa, sobre la evolución del proyecto. “La política de intervención se sustenta en la estructuración de Circuitos Cafetaleros que permitan enfrentar su conservación y acto seguido su puesta en valor con un esquema de gestión sustentable, que garantice su alto valor patrimonial.”

Teniendo en cuenta la accesibilidad, la calidad de los exponentes y la cercanía de los sitios que contienen, se han priorizado dos circuitos: La Gran Piedra,  que incluye los cafetales de La Iliada, La Liberia, La Isbelica, Las Mercedes y La Gran Sofía; y La Fraternidad, con los cafetales Fraternidad, Santa Paulina, San Felipe, San Luis de Jacas y San Juan de Escocia.

El punto de partida ha sido la rehabilitación integral del cafetal Fraternidad en la zona rural y la casa Carlos Dranguet en la zona urbana, pensado para un centro de interpretación.

Después de una modelación previa, la casa principal del cafetal Fraternidad, se reconstruyó con vigas y otros soportes resistentes a las tormentas tropicales, tan frecuentes en esta región del Caribe. También se realizaron trabajos arqueológicos, se rescató el sistema hidráulico, los tanques de fermentación, los secaderos, y se restauraron los antiguos barracones de esclavos.

Para Olivier Perpoint, encargado del Departamento de Cultura de la Fundación Malongo, “en la cadena del café todos los elementos son importantes: el terreno, la planta, el modo de cosecharlo, su conservación, exportación y comercialización. La Fundación busca estimular la producción de un grano de calidad, sin descuidar ningún paso y bajo un esquema de gestión sustentable. Es un trabajo de sensibilización, donde no hacemos nada sin la gente que tiene el saber hacer del producto. Después vamos a prepararnos para el turismo, pero no tiene sentido si no preparamos primero a la gente, que son los portadores de este patrimonio. “

El proyecto representa una importante fuente de generación de empleo para los habitantes de la zona, quienes gracias a un trabajo de formación -que incluye a niños y adultos- se han identificado mucho más con su entorno.

Ana Guayarte , Responsable de proyecto de la Delegación de la Unión Europea en Cuba, destacó la complejidad del programa que “integra los conceptos de cultura, patrimonio, agricultura, turismo y economía.” La Fraternidad se prepara para en un futuro contar con instalaciones de descanso y otros servicios que puedan integrar un turismo responsable de aventura y naturaleza, historia, cultura y patrimonio; que a la vez beneficie a una población económicamente vulnerable y que genere fondos para el proceso mismo de la conservación del patrimonio y el desarrollo del producto turístico creado.

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