La elaboración es sencilla en apariencia —gusano en polvo, sal y chile—, pero su sabor es complejo y poderoso. Por eso, cuando se combina con un chocolate negro, el contraste se vuelve fascinante: amargo, picante, ahumado, e incluso, salvaje.
La harina de gusano, regulada en la UE, ofrece proteínas y sostenibilidad. Su etiquetado es obligatorio y su consumo opcional, sin riesgos para la seguridad alimentaria.
Los batidos elaborados con proteína de insecto, tres veces más potente que la carne, constituyen el punto de partida de Becrit, una empresa emergente integrada por dos jóvenes innovadores que tienen previsto llevar este ingrediente a otros productos como hamburguesas porque creen que forma parte del futuro de la gastronomía.