gastronomía de crisis

Durante la Gran Depresión, cuando el hambre se imponía al entretenimiento, las espinacas se convirtieron en un alimento accesible, nutritivo y simbólico gracias a Popeye. En plena crisis, la caricatura reforzó la idea de que aquel vegetal verde podía devolver la fuerza a una población golpeada por la escasez.
El desazón arranca el hambre y el apetito desaparece entre preocupaciones y ausencias. Y, aunque de eso no faltó en aquel final de octubre de 2024, las grandes caras de la gastronomía cumplieron la función transversal al frente de la cocina: dar de comer y llamar la atención.
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