La ciencia del crujido: ¿Por qué nos atrae tanto la comida crujiente?

La ciencia del crujido: ¿Por qué nos atrae tanto la comida crujiente?

El crujido no es solo una textura: es un estímulo sensorial que influye directamente en cómo percibimos el sabor, la frescura y la satisfacción al comer. Desde la gastrofísica hasta la nutrición, la ciencia explica por qué el crunch activa el placer y cómo podemos incorporarlo de forma saludable en nuestros platos sin recurrir a frituras excesivas.
comida crujiente
Por qué el crujido hace que la comida sepa mejor
Viernes, Febrero 13, 2026 - 10:00

La comida crujiente tiene algo magnético que seduce antes incluso de probarla. Desde unas chips al horno bien doradas hasta un topping crujiente sobre una crema de verduras, el crujido añade una dimensión sensorial que incrementa la apetencia y el disfrute del plato. 

No es una moda pasajera: responde a mecanismos fisiológicos, sensoriales y evolutivos bien estudiados.

Analizamos por qué nos atrae tanto el crunch desde la nutrición y la gastrofísica, y cómo aprovecharlo en la cocina sin comprometer la salud.

El rol multisensorial de la textura auditiva

Comer es una experiencia multisensorial. No solo intervienen gusto y olfato: la vista, el tacto y, especialmente, el oído participan activamente.

El sonido que produce un alimento al morderlo, la llamada textura auditiva, influye directamente en cómo percibimos su frescura, calidad y sabor. Diversos estudios sitúan entre los 90 y 100 decibelios el rango que el cerebro asocia con un crujido agradable. Ese sonido activa una expectativa positiva antes incluso de que las papilas gustativas entren en acción.

El crujido, en cierto modo, prepara al cerebro para disfrutar.

Por qué nos atrae lo crujiente

Percepción de frescura

Desde un punto de vista evolutivo, la textura firme y crujiente era indicio de alimento fresco y seguro. Por el contrario, lo blando o pastoso podía sugerir deterioro. Este patrón sigue vigente: una manzana crujiente resulta más apetecible que una reblandecida.

En snacks como patatas chips, buena parte del atractivo reside precisamente en su capacidad de crujir.

Experiencia multisensorial amplificada

Cuando aumenta la intensidad del crujido, también lo hace el sabor percibido. Un alimento que apenas produce sonido puede resultar menos satisfactorio. La textura, el sonido y la sensación táctil se integran en una experiencia completa.

Asociación con grasa y energía

Existe una teoría sólida que sugiere que el cerebro ha aprendido a asociar ciertos sonidos crujientes con alimentos energéticos, ricos en grasa. El crujido intenso activa expectativas de mayor palatabilidad, aumentando el deseo.

Cómo lograr texturas crujientes y saludables en la cocina

La textura crujiente puede lograrse de múltiples formas, no todas iguales desde el punto de vista nutricional.

Rebozado con pan panko

Más aireado que el pan rallado tradicional, absorbe menos grasa y genera un crujido limpio y ligero.

Doble fritura

Primera cocción a baja temperatura y segunda más intensa. Permite eliminar humedad y sellar el exterior. Técnica eficaz, pero que exige control del aceite.

Tempura

Rebozado fino, ligero y crujiente por fuera, tierno por dentro. Ideal para verduras y mariscos.

Horno con convección

Circulación uniforme de aire caliente que favorece evaporación de humedad. Perfecto para chips ligeras con mínimo aceite.

Deshidratado

Elimina agua sin fritura, intensificando sabor y generando textura crujiente saludable. Ideal para frutas y vegetales.

El contraste ácido + crujiente

El crujiente gana dimensión cuando se combina con un contrapunto ácido: limón, vinagre, encurtidos. Este contraste despierta el paladar y aumenta la percepción de frescura.

El equilibrio entre textura y sabor eleva platos sencillos sin necesidad de excesos.

La textura como herramienta nutricional

La textura crujiente también puede utilizarse estratégicamente en nutrición.

Aumenta la saciedad: mayor masticación implica ingesta más lenta, favoreciendo la acción de hormonas de saciedad.

Mejora la aceptación de alimentos saludables: un topping crujiente sobre un puré, ensalada o yogur transforma la experiencia sin necesidad de añadir sal o azúcar en exceso.

Aporta densidad energética de calidad: frutos secos, semillas y cereales tostados suman grasas saludables, micronutrientes y textura.

Frituras mal realizadas pueden generar compuestos perjudiciales, especialmente si se utilizan aceites inestables o reutilizados.

Por ello, conviene priorizar:

  • Horneado
  • Convección
  • Deshidratado
  • Tostados controlados

El crunch puede ser aliado… si se elige bien.

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