Madrid tiene un licor especial: el Madroño

Madrid tiene un licor especial: el Madroño

Elaborado a partir de los frutos rojos del madroño, este licor forma parte de la tradición gastronómica madrileña. Su historia está ligada al pastelero Cruz Palomo, quien comenzó a comercializarlo a mediados de los años cuarenta.
Botella y vasos de licor de madroño tradicional con frutos de otoño sobre mesa de madera
Licor de madroño ( Imagen generada con IA)
Jueves, Noviembre 5, 2026 - 10:00

Rojo, rugoso y de sabor dulce, el madroño es mucho más que uno de los símbolos de Madrid. Sus frutos, que maduran durante el otoño, también son la base de un licor muy ligado a la tradición popular y a la cultura gastronómica de la capital: el licor de madroño.

Detrás de esta bebida se encuentra Cruz Palomo Parrilla, un pastelero toledano que llegó a Madrid a finales de los años veinte. Tras trabajar en distintos obradores, abrió su propia confitería en la calle Caravaca, en el barrio de Lavapiés. Allí comenzó a experimentar con los frutos del madroño hasta desarrollar una receta que acabaría convirtiéndose en uno de los licores más característicos de Madrid.

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Su descubrimiento fue fruto de una curiosa experiencia. Durante una jornada de caza, Palomo comió varios madroños y sufrió los efectos del alcohol que pueden desarrollar estos frutos al madurar. Aquello despertó su interés por sus posibilidades gastronómicas. Primero preparó un licor para rellenar los bombones de su confitería y, más adelante, decidió embotellarlo y comercializarlo.

Madroño

¿Sabías que...? El nombre científico del madroño es Arbutus unedo. La palabra unedo procede del latín y suele traducirse como "comer uno solo". Una expresión que hace referencia a la recomendación de no consumir demasiados frutos maduros, ya que pueden fermentar de forma natural y producir pequeñas cantidades de alcohol.

De la fruta al licor

La elaboración comienza con la selección de los frutos maduros, que aportan al licor su aroma, color y sabor. Según la receta, se someten a un proceso de maceración en alcohol o de fermentación, que permite extraer sus características y obtener una bebida de perfil dulce, en la que destacan las notas de fruta madura. Su intensidad y dulzor pueden variar según la proporción de madroños, la base alcohólica y el tiempo de elaboración.

El licor suele servirse en pequeñas cantidades, después de las comidas o como acompañamiento de dulces y productos de repostería.

La próxima vez que visites Madrid, no pierdas la oportunidad de probar este licor tradicional. Una forma diferente de acercarte a la gastronomía madrileña y descubrir el sabor de uno de los frutos más representativos de la ciudad.

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