El vino que salvó recuerdos y emociones: Patricia García elige Fino en Rama La Inglesa

El vino que salvó recuerdos y emociones: Patricia García elige Fino en Rama La Inglesa

Patricia García descubre en Un Vino, Un Sumiller el carácter único de Fino en Rama La Inglesa, un vino histórico de Montilla-Moriles cargado de emoción, memoria y autenticidad.
Patricia García sosteniendo una copa de Fino en Rama La Inglesa en un ambiente íntimo y elegante relacionado con el mundo del vino y la sumillería.
Patricia García y Fino en Rama La Inglesa en Un Vino, Un Sumiller
Viernes, Mayo 15, 2026 - 09:00

Hoy en Un Vino, Un Sumiller, descubrimos de la mano de Patricia García, sumiller y propietaria del restaurante Muyummy en Coslada (Madrid), uno de esos vinos capaces de contar historias mucho antes del primer sorbo: Fino en Rama La Inglesa.

La llegada de Patricia al mundo de la hostelería no fue casual, aunque tampoco estaba escrita en ningún plan previo. Todo comenzó en 2019 con la apertura de Muyummy, cuando decidió dejar atrás su trabajo de oficina para ayudar a su hermano, el chef Sergio García, a proteger su creatividad y permitir que brillara en cocina sin distracciones.

Pero detrás de esa decisión existía una historia mucho más profunda. En 2010, Sergio le donó médula, regalándole una segunda vida. Acompañarlo en su sueño gastronómico se convirtió para Patricia en una forma de devolver una pequeña parte de todo aquello que había recibido.

Aunque venía del sector administrativo, pronto entendió que la hostelería no funciona únicamente con números, sino con emociones, personas y vínculos. Aplicó sus conocimientos en power skills para transformar el servicio en una experiencia cercana y emocional, mientras seguía formándose en gestión de restaurantes, organización de eventos, protocolo y turismo de negocios.

Cuando le preguntan por títulos o diplomas en el mundo del vino, Patricia responde siempre lo mismo: su verdadera escuela ha sido la generosidad de sus compañeros del sector. Catas compartidas, viajes a bodegas, conversaciones eternas y aprendizaje constante han construido una manera muy personal de entender el vino, desde la honestidad y la pasión.

La Inglesa
Fino en Rama de Bodega La Inglesa

Fino en Rama La Inglesa, un vino con personalidad, memoria y emoción

Para Patricia García, el Fino en Rama La Inglesa representa todo lo bueno que le ha regalado esta profesión a nivel personal. 

“Me evoca a los grandes lazos que me ha dado la hostelería y me transmite muy buena vibra”, explica.

El vino está elaborado con 100% Pedro Ximénez y desarrolla una crianza biológica de entre seis y siete años bajo velo de flor. En copa se presenta con un color amarillo pajizo de tonos verdosos y gran limpieza visual. En nariz aparecen recuerdos punzantes, levaduras y delicados toques almendrados. En boca destaca por su perfil ligeramente amargo, salino y seco, dejando una persistencia larga y elegante.

Procedente de los pagos de Moriles Alto, este fino desarrolla su crianza en botas de roble americano mediante el tradicional sistema de criaderas y soleras. Su ubicación en la Sierra de Montilla y el singular microclima de la bodega permiten que las levaduras evolucionen de forma excepcional, aportando unas características organolépticas únicas.

La bodega La Inglesa está amparada bajo la Denominación de Origen Protegida Montilla-Moriles y trabaja exclusivamente con mosto yema procedente de viñedos de altísima calidad situados sobre las mejores albarizas del marco. La combinación de suelo, clima y tradición convierte a estos vinos en piezas irrepetibles dentro del panorama vinícola español.

La historia de La Inglesa: siglos de vino, tragedia y legado familiar

La historia de La Inglesa se remonta al siglo XVII, cuando ya existían lagares y viñedos en el Pago de Riofrío, considerado uno de los grandes pagos históricos de Montilla. La finca acabaría vinculada a la familia Alvear y, especialmente, a la figura de Don Diego de Alvear y Ponce de León, militar y marino español destinado en Sudamérica.

Su historia quedó marcada por la tragedia en 1804, cuando la fragata Mercedes, donde viajaban su esposa y siete de sus hijos, fue hundida por la flota inglesa en el Cabo de Santa María. Solo sobrevivió uno de sus hijos, que viajaba junto a él en otra embarcación.

Tras ser liberado por el gobierno británico, Don Diego regresó a España acompañado de quien sería su segunda esposa, la inglesa Luisa Rebeca Ward. Desde entonces, el antiguo lagar comenzó a ser conocido popularmente como Lagar de La Inglesa, nombre que aún conserva hoy.

A finales del siglo XIX, tras un incendio, la finca fue reconstruida prácticamente desde cero por el VII Conde de la Cortina, manteniendo todavía gran parte de su estructura original. Décadas más tarde, en 1967, el histórico lagar pasó a manos de Antonio Doblas Alcalá, gran defensor de los vinos viejos de Moriles Alto.

Con la creación de La Inglesa S.A. en 1984, la familia continuó preservando un patrimonio vinícola excepcional, trasladando algunas de las mejores botas de roble americano y vinos históricos de la zona, entre ellos el genuino fino Tres Gritos, viejos amontillados y una de las soleras más antiguas de Moriles Alto.

Hoy, esos vinos siguen evolucionando entre la Sierra de Montilla y Moriles, desarrollando una crianza única favorecida por la altitud y las especiales condiciones climáticas de la zona.

Si hubiera que ponerle banda sonora a este vino, Patricia lo tiene claro: Lola Flores. Y si pudiera compartir una botella con alguien, elegiría a Víctor Küppers, a quien define como una figura inspiradora y fundamental en una etapa importante de su vida.

¿El maridaje perfecto? Unos buenos callos con patatas fritas.

Porque algunos vinos no solo se beben. También se recuerdan, se comparten y se convierten en parte de quienes los descubren.

Entre aromas, territorio y memoria, seguimos contando historias en Un Vino, Un Sumiller.

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