Tabaco: ¿Curativo placer?

Creado: Mar, 09/06/2020 - 02:09
Autor:
Credito
Ingrid González Fajardo
Categoría
tabaco

Esa alquimia indescriptible que produce el fumar un buen Habana ha enamorado a tantas mujeres y hombres que ya nadie se pregunta por la exclusividad de ese producto profundamente anclado en la identidad cubana y en el mercado internacional; porque es un hecho notorio y probado.

Y es que este hechizo en forma de humo seductor ha plantado bandera en cada momento de nuestros recuerdos: reunión profesional, fiesta entre amigos o simplemente, para soñar despierto. Y es que el Habano  no solo produce un exquisito placer, también tiene sus beneficios, algunos de esos ampliamente descritos desde antaño.

Recoge la historia que desde la época precolonial los indígenas de América empleaban el tabaco con fines religiosos, políticos y medicinales. Le atribuían propiedades sanadoras ante males como el asma, la fiebre, las heridas producidas por la mordedura de algunos animales, problemas digestivos y enfermedades de la piel.

Pero no fue hasta el "descubrimiento" de Cristóbal Colón que el mundo supo de la planta Nicotina tabacum (bautizada así en 1753 por Carlos Linneo en su tratado Species Plantorum). Europa la conoció entonces, gracias a las crónicas de Fray Bartolomé de las Casas y al informe que el fraile Romano Pane presentó al Rey Carlos V en el año 1947, en donde describía las virtudes medicinales de las hojas de tabaco. Como un efecto arrollador, para finales del siglo XVI su uso se había extendido a casi todos los rincones del planeta.

Jean Nicot de Villamain, embajador francés en Lisboa a comienzos del siglo XVI, introdujo el tabaco en la corte francesa y reafirmó sus propiedades medicinales usándolo en curas contra el cáncer. Empleó  el jugo y la pasta de esta hierva sobre úlceras de toda clase, heridas, hinchazones y fístulas, probando siempre sus rendimientos positivos.

Incluso, el reconocido botánico cubano Juan Tomas Roig aseguró que el tabaco "es narcótico, purgante y antiparásito. Se le emplea comúnmente como insecticida, en decocción. Su principio activo es la nicotina, que se emplea como antitetánico y contra la parálisis de la vejiga. También se usa en inyecciones".

Hasta hoy, no son pocas las pesquisas que amantes y estudiosos le han dedicado a la aromática planta para demostrar sus privilegios si de si de tratar males físicos se trata. Algunas investigaciones abordan sus efectos en el rendimiento del cerebro, mediante la medición de aspectos como la concentración, la velocidad, las habilidades motoras y la memoria; otras analizan cómo el tabaco incrementa la eficacia de medicamentos coronarios; en tanto algunas fuentes médicas refieren los resultados positivos de emplear esa planta en lesiones de rodilla, porque pueden prevenir el desgaste del cartílago.

Procederes más cotidianos y que tienen su origen en la savia popular extraen su riqueza natural para ponerla en práctica en beneficio de las personas. Se dice que la maceración de las hojas y su uso externo es recomendada para combatir problemas cutáneos y las hemorroides, debido a  su acción irritante. Como narcótico, su acción gangliopléjica permite relajar el sistema nervioso, de hecho, mucho se ha hablado de emplearlo en momentos de mucha tensión y cuando existen dolores de espalda causados por estrés.  Las hojas húmedas poseen efecto analgésico cuando se colocan en las sienes para contrarrestar las molestias de dolores de cabeza.

Además el jugo de las hojas es utilizado para contrarrestarlos problemas neurálgicos y el tabaco molido disuelto en una pasta puede ayudar a eliminar el acné.

A nivel digestivo se aconseja para los tratamientos de parásitos intestinales, como los oxiuros y la ascaria, esto gracias a sus propiedades paraticidas y antihelminíticas. Mentras que los parches con las hojas se recomiendan para las contusiones y golpes. En países tropicales el humo resultante de su combustión se usa para combatir el Mosquito Aedes Aegypti y por tanto, protegernos de padecimientos como el dengue.

Ya sea como insignia de bienvenida o símbolo de amistad, para curar y bendecir, el tabaco ha demostrado tener un lugar asegurado en nuestras vidas: por el encanto inmenso de saberse exquisito, mágico y seductor. Por esa cualidad de aquietar el alma, ahuyentar malos espíritus y, al parecer, aliviar también padecimientos del cuerpo.

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Ingrid González Fajardo