Vigiriega: sabor de Canarias y Granada

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Cristina Ybarra
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vigiriega

La uva vigiriega común es una variedad de vid que, aunque poco conocida y cultivada en la actualidad, guarda una rica historia y un potencial enológico significativo. Su cultivo se ha mantenido, en gran medida, en zonas específicas de España, destacándose especialmente en las Islas Canarias, concretamente en El Hierro y Tenerife, así como en la región de Sierra de la Contraviesa, en Granada.

 Esta variedad nos ofrece una interesante mirada al pasado vitivinícola de Andalucía, antes de la devastadora epidemia de filoxera que arrasó viñedos en el último cuarto del siglo XIX.

Historia y orígenes

La vigiriega común es una variedad que tiene sus raíces en Andalucía, donde se cultivaba ampliamente. Sin embargo, la llegada de la filoxera, un insecto que ataca las raíces de las vides, significó un cambio drástico en el panorama vitivinícola de la región. La plaga, que comenzó a afectar a los viñedos en la década de 1860, llevó a la desaparición de muchas variedades autóctonas, incluida la vigiriega, que se vio relegada a zonas menos afectadas o a prácticas de cultivo menos comunes.

En la actualidad, el cultivo de vigiriega se ha mantenido en lugares como El Hierro y Tenerife, donde el clima y la geografía ofrecen un entorno adecuado para su desarrollo. En la península, la Sierra de la Contraviesa se ha convertido en un reducto donde esta variedad aún se cultiva, preservando así una parte del patrimonio vitivinícola andaluz.

Características de la Vigiriega 

La vigiriega común se caracteriza por su racimo compacto y sus bayas de tamaño medio. Su maduración es temprana, lo que la convierte en una variedad adecuada para los climas cálidos de Canarias y Andalucía. Los vinos elaborados a partir de esta uva suelen presentar una acidez equilibrada y un perfil aromático que puede incluir notas florales y frutales, además de un carácter mineral que refleja el terroir de las zonas donde se cultiva.

El potencial enológico de la Vigiriega

A pesar de su escasa difusión, la vigiriega común tiene un potencial enológico considerable. En las últimas décadas, ha habido un creciente interés por parte de viticultores y enólogos en redescubrir variedades autóctonas que habían caído en el olvido. Los vinos elaborados con vigiriega presentan una singularidad que los distingue de otras variedades más comunes, ofreciendo una experiencia única para el consumidor.

Los productores de vino canarios y de la Sierra de la Contraviesa están comenzando a explorar las posibilidades de la vigiriega, buscando resaltar sus características distintivas y aportando valor a una variedad que, sin duda, merece un lugar en el panorama vitivinícola actual. La combinación de técnicas tradicionales y modernas en su cultivo y vinificación puede dar lugar a productos innovadores que atraigan tanto a los amantes del vino como a los críticos.

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Cristina Ybarra