H. Upmann: el habano que nació en un banco, fascinó a reyes y obsesionó a Kennedy

H. Upmann: el habano que nació en un banco, fascinó a reyes y obsesionó a Kennedy

H. Upmann nació en La Habana en 1844 de la mano de un banquero alemán y terminó convirtiéndose en uno de los habanos más prestigiosos, elegantes e influyentes del mundo.
H. Upmann-habanos
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Wednesday, May 13, 2026 - 09:00

Mucho antes de convertirse en uno de los nombres más respetados del universo del Habano, H. Upmann fue la aventura inesperada de un alemán que cruzó el Atlántico buscando fortuna en Cuba.

Corría el año 1839 cuando Hermann Dietrich Upmann, originario de Bremen, embarcó rumbo a La Habana. Según testimonios familiares, durante la travesía conoció a un inglés que le habló del extraordinario potencial económico de la naciente industria tabaquera cubana. Aquella conversación cambiaría para siempre la historia del tabaco premium.

Ya instalado en Cuba, Upmann comenzó a enviar puros cubanos a familiares y amigos en Alemania. Para garantizar su autenticidad y diferenciar la calidad de sus envíos, decidió identificar los mazos con una banda amarilla firmada con su apellido. Sin saberlo, estaba sentando uno de los precedentes históricos de las futuras anillas de los Habanos.

En 1844 nació oficialmente H. Upmann, una marca destinada a convertirse en símbolo de refinamiento, innovación y elegancia dentro del tabaco cubano.

La Habana vivía entonces el gran boom de la exportación de puros torcidos. Marcas históricas como Ramón Allones, Punch, Romeo y Julieta o la propia H. Upmann comenzaban a conquistar Europa, Estados Unidos y los grandes mercados internacionales.

Desde sus inicios, la firma destacó por trabajar exclusivamente con tabacos procedentes de Vuelta Abajo (D.O.P.), la región más prestigiosa del mundo para el cultivo del tabaco cubano.

El perfil aromático suave a medio de H. Upmann terminó diferenciándolo del resto de marcas cubanas y convirtiéndolo en un habano asociado al lujo clásico, la elegancia y la sofisticación.

El habano que revolucionó la industria del tabaco premium

H. Upmann no solo construyó una marca prestigiosa. También transformó la industria tabaquera moderna.

Fue una de las primeras compañías en utilizar cajas de cedro para almacenar y transportar sus puros durante las largas travesías marítimas hacia Europa. El sistema ayudaba a conservar la humedad, el aroma y la frescura de los Habanos, revolucionando la logística internacional del tabaco.

La marca también destacó por sus innovaciones gráficas y comerciales. Las cajas comenzaron a incorporar litografías, habilitaciones decorativas y medallas doradas obtenidas en exposiciones universales, un elemento visual que aún hoy forma parte de la identidad de H. Upmann.

Solo entre 1855 y 1907, la firma obtuvo 12 medallas de oro internacionales, consolidando su prestigio global.

La calidad de sus Habanos llevó incluso a que la marca fuera reconocida oficialmente como “Proveedor de Su Majestad Don Alfonso XII, Rey de España”, obteniendo el privilegio de utilizar las armas reales en sus empaques.

El crecimiento fue tan grande que en 1891 la producción se trasladó a una monumental fábrica de más de 10.000 metros cuadrados en la avenida de Tacón de La Habana, hoy Carlos III. El edificio, conocido como “La Madama”, llegó a emplear a más de 1.200 torcedores y se convirtió en una de las manufacturas tabaqueras más impresionantes de su época.

Mientras tanto, las vitolas de H. Upmann comenzaban a entrar en la historia del Habano.

La línea Magnum, especialmente los Magnum 46, Magnum 50 y Magnum 54, se consolidó como una referencia absoluta de equilibrio y elegancia.

El mítico Sir Winston, inspirado en el legendario político británico, terminó convirtiéndose en una de las vitolas de gran formato más admiradas del mundo.

Y el Connoisseur No. 1 reforzó el perfil refinado y aromático que caracteriza a la marca desde el siglo XIX.

El banco que desapareció, la guerra y los puros favoritos de Kennedy

Pero la historia de H. Upmann también está marcada por guerras, crisis y espionaje.

En 1868 la familia fundó un banco en Cuba, ampliando el negocio tabacalero hacia el sector financiero. Sin embargo, durante la Primera Guerra Mundial, los sobrinos sucesores de Hermann Upmann fueron acusados de colaborar con Alemania.

Cuando Cuba declaró la guerra al país europeo en 1917, el banco fue intervenido y Estados Unidos incluyó a la firma en su famosa “Lista de Comercio Enemigo”.

El banco colapsó oficialmente en 1922 y la fábrica terminó siendo subastada por apenas 30.000 pesos a la empresa británica J. Frankau & Co.

Años después, la producción pasó a manos de la histórica familia Menéndez García, responsables también del nacimiento de Montecristo, antes de la nacionalización cubana. Sin embargo, el habano sobrevivió a todo.

Y quizá ninguna historia explique mejor el magnetismo de H. Upmann que la protagonizada por John F. Kennedy.

Horas antes de firmar el embargo comercial contra Cuba en 1962, el presidente estadounidense pidió a su secretario de prensa, Pierre Salinger, que consiguiera la mayor cantidad posible de sus puros favoritos: los H. Upmann Petit Coronas.

Salinger logró reunir exactamente 1.201 Habanos. Solo entonces Kennedy firmó oficialmente el bloqueo.

Más de siglo y medio después de su nacimiento, H. Upmann continúa siendo uno de los grandes símbolos del Habano cubano. Una marca donde conviven la historia de Cuba, la elegancia clásica europea y la artesanía más legendaria del tabaco premium.

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