Migas de pastor, una receta tradicional que también sabe a vendimia
Con la llegada de septiembre, las viñas entran en plena actividad y comienza la vendimia. La uva pasa del campo a las bodegas y, en algunos lugares, también llega a la mesa como parte de recetas tradicionales.
Entre ellas están las migas de pastor, un plato ligado a la alimentación de pastores y trabajadores del campo. Su preparación parte de ingredientes sencillos, principalmente pan asentado, aceite de oliva y ajo, a los que se incorporan otros productos según la zona.
Una receta de aprovechamiento
El pan del día anterior es la base de las migas. En la cocina tradicional se aprovechaba para preparar distintos platos en lugar de desecharlo. Para elaborar las migas, el pan se humedece y después se cocina lentamente con aceite y ajos hasta conseguir una textura suelta y dorada.
A esta preparación básica se suman ingredientes que varían según el territorio y las costumbres de cada casa. Panceta, chorizo, pimentón, pimientos o torreznos forman parte de algunas de las versiones más habituales.
La diversidad de recetas está relacionada también con el origen del plato y con el modo de vida de quienes las preparaban. Para pastores y trabajadores del campo, era necesario recurrir a alimentos sencillos, fáciles de transportar y conservar, que permitieran elaborar una comida consistente durante la jornada.
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Por eso no existe una única receta de migas de pastor. Cada territorio ha desarrollado su propia versión a partir de los ingredientes disponibles y de las costumbres locales.

Migas y uvas durante la vendimia
La relación entre las migas y la vendimia se hace especialmente visible en algunas zonas vitivinícolas. En Castilla-La Mancha, por ejemplo, las migas pueden servirse acompañadas de uvas.
La combinación tiene, además, un equilibrio de sabores y texturas que explica su presencia en la cocina tradicional. Las migas, especialmente cuando incorporan panceta o chorizo, ofrecen un sabor intenso y una textura más grasa. La uva aporta jugosidad, frescura y un punto dulce que contrasta con el conjunto.
No es una combinación exclusiva de la vendimia, pero durante esta época adquiere un significado especial. La uva recién recogida llega a la mesa al mismo tiempo que las migas recuerdan una cocina ligada al trabajo en el campo.