Montilla se corona Ciudad Española del Vino 2027 con la Pedro Ximénez como bandera

Montilla se corona Ciudad Española del Vino 2027 con la Pedro Ximénez como bandera

Montilla será Ciudad Española del Vino 2027. La localidad cordobesa convertirá la Pedro Ximénez, el patrimonio vitivinícola y el enoturismo en los grandes ejes de su capitalidad.
Viñedos de Montilla-Moriles en Córdoba, territorio vitivinícola ligado a la uva Pedro Ximénez y reconocido con la capitalidad española del vino 2027.
Viñedos de Montilla, Ciudad Española del Vino 2027
Friday, October 2, 2026 - 15:00

Montilla tendrá durante 2027 una oportunidad excepcional para convertir su larga relación con el vino en uno de los grandes escaparates enoturísticos de España. La Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN) ha confirmado la elección de la localidad cordobesa como Ciudad Española del Vino 2027, después de que su Junta Directiva analizara y valorara las candidaturas presentadas en la convocatoria de este año.

La decisión fue adoptada el 30 de septiembre y comunicada oficialmente por ACEVIN el 1 de octubre. La organización destaca la extensa tradición vitivinícola de Montilla, los lagares de la Sierra de Montilla, sus vinos generosos y la singular vinculación del territorio con una variedad que define buena parte de su personalidad enológica: la Pedro Ximénez.

La candidatura se articula bajo el lema “Montilla, reino de la Pedro Ximénez al mundo”, una declaración de intenciones que sitúa esta uva en el centro de una propuesta mucho más amplia, en la que confluyen conocimiento, paisaje, bodegas, técnicas de elaboración, patrimonio, gastronomía y las generaciones de personas que han construido la relación histórica de la localidad con el vino.

La Pedro Ximénez, la gran firma de Montilla

La elección de Montilla pone el foco sobre una de las zonas vinícolas más singulares de Andalucía. ACEVIN subraya que los vinos generosos del territorio se elaboran casi exclusivamente a partir de la Pedro Ximénez, una variedad que en Montilla-Moriles es capaz de ofrecer perfiles muy diferentes y que constituye uno de los grandes elementos identitarios de la denominación.

Su relevancia va mucho más allá de los conocidos vinos dulces Pedro Ximénez. En la zona participa también en la elaboración de vinos jóvenes y en categorías tradicionales como Finos, Amontillados y Olorosos, donde la crianza biológica y oxidativa y el sistema de criaderas y soleras forman parte del patrimonio técnico de la región.

Excelencias Gourmet ya ha profundizado en la singular historia de esta variedad en “Pedro Ximénez no es quien crees: la ciencia desmonta el gran mito del vino PX”, un recorrido por las investigaciones que cuestionan la conocida leyenda de su supuesto origen germánico y refuerzan su estrecha relación histórica con Andalucía.

Esta identidad vitivinícola será uno de los grandes activos de la programación de 2027, que pretende utilizar el reconocimiento no únicamente como una distinción simbólica, sino también como una herramienta para impulsar el turismo, mejorar la proyección del territorio y generar nuevas oportunidades económicas alrededor del sector.

Una capitalidad con vocación de territorio

La propuesta de Montilla no se plantea como un proyecto aislado del municipio. Su vocación es claramente territorial y enlaza con el peso de la Ruta del Vino Montilla-Moriles, de la que la ciudad forma parte junto a otros municipios de la comarca y que se encuentra integrada en el club de producto Rutas del Vino de España.

ACEVIN recuerda que Montilla-Moriles es una de las 38 rutas del vino certificadas actualmente por la organización, lo que sitúa a esta capitalidad dentro de una estrategia enoturística que ya cuenta con una estructura previa de bodegas, lagares, establecimientos gastronómicos, alojamientos y recursos patrimoniales.

Ese trabajo en torno al destino ya se ha traducido en nuevas propuestas. Excelencias Gourmet contó recientemente cómo Montilla-Moriles ha apostado por el ciclo-enoturismo, con una red de más de 570 kilómetros de rutas ciclables que conectan paisaje, patrimonio y bodegas y amplían la forma de descubrir el territorio más allá de la visita tradicional a una bodega.

También la propia Montilla ha reforzado durante los últimos años la conexión entre vino y experiencia urbana. En “Un mapa, ocho tabernas y mucho vino: así se vive la ruta de Montilla-Moriles”, este periódico recogió una iniciativa que propone recorrer ocho establecimientos de la localidad mientras se descubren Finos, Amontillados, Olorosos y Pedro Ximénez en su contexto gastronómico y social.

El reconocimiento de 2027 llega, por tanto, sobre una base ya construida, con una estrategia que lleva años tratando de convertir la singularidad vinícola de Montilla en una experiencia turística más completa y capaz de generar actividad económica durante todo el año.

De Requena a Montilla: así funciona la Ciudad Española del Vino

El título de Ciudad Española del Vino fue creado por ACEVIN en 2023 con el objetivo de reforzar la promoción de la cultura del vino en España y complementar el trabajo que desarrolla la organización a través de las Rutas del Vino de España.

La iniciativa se inspira en fórmulas similares desarrolladas en países como Portugal e Italia dentro del ámbito de la Red Europea de Ciudades del Vino (RECEVIN), y tiene carácter anual, salvo en aquellos ejercicios en los que corresponde a España acoger la Ciudad Europea del Vino.

Hasta ahora han recibido este reconocimiento Cambados, en 2024, y Requena, en 2026. Precisamente Excelencias Gourmet analizó el nombramiento de la localidad valenciana en “Requena hace historia: así será la Ciudad Española del Vino 2026”, una capitalidad construida alrededor del patrimonio vitivinícola, la variedad Bobal, el turismo de bodegas y la Ruta del Vino Utiel-Requena.

En el caso de Montilla, el reto será aprovechar los doce meses de 2027 para traducir la notoriedad del título en visitas, consumo, conocimiento del territorio y oportunidades para bodegas, cooperativas, lagares, restauradores, alojamientos y otros agentes vinculados al sector.

La capitalidad también puede actuar como escaparate para unas elaboraciones que ya han demostrado su capacidad para atraer atención internacional. Un ejemplo reciente es el reconocimiento obtenido por las sacas especiales de La Inglesa, elaboradas en el marco Montilla-Moriles, que alcanzaron destacadas puntuaciones en The Wine Advocate. Excelencias Gourmet lo contó en “La Inglesa conquista a Robert Parker”, con especial protagonismo para Amontillados, Palo Cortado y un Pedro Ximénez de 1973.

La designación llega, por tanto, en un momento en el que Montilla-Moriles busca reforzar simultáneamente la notoriedad de sus vinos y su capacidad de atraer viajeros interesados en comprender dónde nacen, cómo se elaboran y qué relación mantienen con el paisaje y la gastronomía local.

Montilla parte con una ventaja difícil de imitar: no necesita inventar una historia para justificar su capitalidad. La ciudad ya posee viñedos, lagares, bodegas, vinos generosos, una ruta enoturística consolidada y, sobre todo, una variedad que funciona como una auténtica firma territorial.

En 2027 tendrá doce meses para conseguir que esa firma, la Pedro Ximénez, viaje todavía más lejos.

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