Mahou llevará tanques inteligentes a 700 bares para reducir CO2
Mahou San Miguel da un nuevo paso en la transformación de la hostelería con un proyecto que une cerveza de bodega, digitalización y sostenibilidad. La compañía desplegará durante los próximos cinco años un sistema de monitorización en tiempo real en 700 establecimientos hosteleros con el objetivo de optimizar el servicio, mejorar la gestión del suministro y reducir el impacto ambiental asociado a la logística.
La iniciativa se centra en uno de los formatos diferenciales de la cervecera para el canal Horeca: la cerveza servida desde tanque. Gracias al control digital del nivel de cerveza, la temperatura, la presión y el consumo en cada establecimiento, Mahou San Miguel prevé ajustar mejor las entregas, anticipar necesidades y reducir desplazamientos innecesarios.
Según la compañía, esta implantación permitirá reducir un 20% los kilómetros logísticos anuales, evitar en torno a 140 toneladas de emisiones de CO2 al año y eliminar alrededor de 200 incidencias operativas. El foco está especialmente puesto en las emisiones de Alcance 3, las más complejas de reducir porque dependen de la cadena de suministro, la distribución y la actividad vinculada al cliente final.
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Tanques inteligentes para una cerveza de bodega más eficiente
El proyecto combina un nuevo modelo de tanque con una solución tecnológica propia. El depósito tendrá 500 litros de capacidad, una estructura apilable y una cámara refrigerada interna que mantiene el frío en toda la instalación. La idea es mejorar tanto la conservación del producto como la eficiencia operativa del sistema.
A este nuevo tanque se suma Púlsar, una herramienta desarrollada por Mahou San Miguel que permite monitorizar en tiempo real variables clave como el volumen disponible, el ritmo de consumo, la temperatura o la presión. Es decir, el hostelero ya no depende únicamente de previsiones aproximadas o llamadas de urgencia: el sistema permite conocer qué está ocurriendo en cada instalación y actuar antes de que aparezca el problema.
La digitalización del tanque permite además activar mantenimiento preventivo, planificar mejor los pedidos y optimizar las rutas de reparto. En términos prácticos, esto significa menos viajes innecesarios, menos incidencias, más control del stock y una experiencia de servicio más estable para el cliente final.
La medida también tiene una lectura importante para la calidad. En la cerveza de bodega, la temperatura, la presión y la continuidad del suministro son factores decisivos. Controlarlos en tiempo real permite cuidar mejor el producto y reducir desviaciones que pueden afectar al servicio en barra.
Qué gana el hostelero con este sistema
La iniciativa no solo busca reducir emisiones. También pretende ofrecer a bares y restaurantes una herramienta más precisa para gestionar su negocio. Los hosteleros podrán acceder a datos detallados sobre su consumo, hacer seguimiento de pedidos y planificar entregas con mayor precisión.
En un sector donde los márgenes, la rotación y la previsión de demanda son cada vez más importantes, disponer de información fiable puede marcar la diferencia. Saber cuándo se consume más, cuánto queda en el tanque o si la instalación funciona correctamente ayuda a evitar roturas de stock, desplazamientos de emergencia y problemas técnicos que afectan tanto al servicio como a la rentabilidad.
El modelo encaja además con una tendencia más amplia: la hostelería ya no se transforma solo desde la carta o la sala, sino también desde la gestión invisible. Digitalizar la cerveza de bodega puede parecer un cambio técnico, pero impacta en la logística, en el mantenimiento, en la sostenibilidad y en la experiencia del cliente.
Una pieza más en el plan de transformación de la hostelería
El proyecto forma parte del Plan de Transformación de la Hostelería de Mahou San Miguel, una estrategia con la que la compañía impulsa la digitalización, la sostenibilidad y la competitividad del sector. Desde su puesta en marcha en 2022, este plan acumula una inversión de más de 202,2 millones de euros.
Dentro de este marco, la cervecera ha desarrollado herramientas y servicios orientados a mejorar la eficiencia de los negocios hosteleros. Entre ellos figuran soluciones de gestión, acompañamiento hacia modelos más sostenibles y programas pensados para ayudar a los establecimientos a adaptarse a nuevas exigencias operativas y ambientales.
La apuesta por la cerveza de bodega digitalizada resulta especialmente significativa porque conecta dos debates centrales para la hostelería actual: cómo mantener la calidad del servicio y cómo reducir el impacto ambiental de la cadena. La respuesta, en este caso, no pasa solo por producir de forma más eficiente, sino por llevar la tecnología hasta el punto de consumo.
En la práctica, Mahou San Miguel está trasladando la lógica del dato a un gesto cotidiano: tirar una caña. Detrás de ese servicio hay frío, presión, reposición, transporte, mantenimiento y planificación. Si esos procesos se ordenan mejor, la cerveza llega con más control, el hostelero gana previsión y la cadena reduce kilómetros y emisiones.
La sostenibilidad, en este caso, no se queda en un mensaje corporativo. Se mide en rutas optimizadas, incidencias evitadas, tanques monitorizados y toneladas de CO2 que dejan de emitirse. Un cambio silencioso, pero con impacto directo en una de las escenas más reconocibles de la gastronomía española: la barra del bar.